
Éver Rodas
(II parte)
Leer primera parte
También es capaz de concebir una idea
para que otros la desarrollen llenado
así el espacio conceptual que le corresponde
con un determinado espíritu
y trayendo a colación una noción y su
ejecución como actos independientes. Este fue
el caso del proyecto enviado a Juannio y que el
jurado local no tuvo la agudeza de percibir.
Este fue un manual cuyo fin era la construcción
de su concepto como reto.
En el campo de la performance no deja de
manifestarse desde una actitud reflexiva en el
que los preceptos de balance y armonía escénicos
juegan un papel importante en el momento
del registro en videoarte. En este orden
es mucho más cuidadoso que muchos de sus
correligionarios, ya que se ocupa del producto
final recordando que este debe ir más allá del
circuito crítico o “académico”.
Es así como encuentra una mayor empatía
con un público no iniciado, y es así, también,
como rescata la noción inicial del hoy retorcido
conceptualismo.
Como censor suele enfrentarse a su generación
y de hecho, a sus formadores. Al porqué
le acompaña siempre el cómo debería ser.
De este modo siempre va creando un discurso
que confronta ideas y crea acaloradas discusiones
de las cuales se sacan siempre conclusiones.
Aunque probablemente algunas de ellas
puedan estrellarse en paredones de indiferencia,
esto pareciera no amedrentarlo. Luce como
que siempre estuviera retando al medio y desde
esa perspectiva quedarse asechando nuevas
propuestas para ponerlas sobre el tapete.
Como artista emergente se apropia de
cuanto espacio está a su disposición. También,
en ese juego, participa en cuanta convocatoria
le apetece… no siempre con suerte
como ya quedo anotado unos párrafos atrás.
Esto, lejos de amilanarlo, le da pábulo para
otras ideas, las cuales pone a discusión inmediatamente.
guillermonsanto@yahoo.com
poema
A victoria

Se derrumba el mundo, Victoria
y puedes verlo por la ventana:
La gente se agrieta como tú
pelea como tú
y se queja de la gente como tú.
Pero mira, Victoria,
no todo está perdido:
yo, con mi poesía,
puedo tenerlo todo
absolutamente todo.
Puedo ser tan feliz
y tan desdichado
en una sola línea.
Hoy para que goces
de esta abundancia
te compro aquí diez museos de arte
—son para que hagas tus fiestas—
es tuyo el Cantar del Despecho
y el Cantar de los Cantares;
te obsequio Tikal, entero,
y este caro poema, Victoria.
Juan Carlos Lemus,
Guatemala (1967). Escritor y periodista
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