Villana de la TV
Mirta Renée, actriz guatemalteca,
triunfa en México y Miami.
Por hilda rodas
Cuando era adolescente, Mirta Renée, que prefiere ser reconocida por su nombre artístico que por el de pila, partió a México a estudiar actuación en el Centro de Educación Artística (CEA). Su determinación y confianza fueron las cualidades que en 11 años la convirtieron en una figura de la televisión y el teatro.
Su valor latino y luchador es lo que destaca la revista Conexiones internacionales, de la que fue portada en marzo. Esta no es la primera vez que aparece en una publicación de Miami, pero sí una que da realce a su valor como latina.
En la actualidad graba en tierras aztecas un segmento de La rosa de Guadalupe, en la que personifica a Eva. Es una buena oportunidad, pues “es una serie con un rating muy alto”, nos dice vía telefónica para esta entrevista.
La confianza que han depositado tanto productores como directores se la ha ganado gracias a su capacidad histriónica, pues es muy versátil, aunque su especialidad es “ser la mala”, lo que le permite alejarse de su naturaleza y retarse.
Una carrera esencial
Mirta Renée, cuyo primer papel en televisión fue el de Lucrecia, en la telenovela mexicana Piel de otoño, estelarizada por Sergio Goyri, cuenta que su mejor amiga, que vive en Guatemala, le dice siempre: “Deja que la vida te sorprenda”. El consejo le permite estar alerta a las posibilidades, pese a que se trata de una joven que gusta “planificar” y que tiene “sueños definidos”, según reconoce.
Coincidencias del trabajo
La actriz confiesa que ha sido tomada en cuenta para los papeles antagónicos desde el principio, y que esto hace su trabajo “más divertido”. Además de que se ha llamado Vanesa en tres ocasiones, sin ella pedirlo.
Gía, el personaje más reciente, que protagonizó en la serie Relaciones peligrosas, le apasionó más, por su carácter. “Se trata de una mujer que no solo es mala, sino que es la muestra de muchas que son así en la actualidad. Le gustan los jóvenes de 18 a 20 años —como víctimas de un delito grave— porque trafica con células madre, y porque cree que le aportan juventud”, cuenta.
De su papel como conductora afirma que es de los más gratificantes, pues le permite ser ella misma desde el momento en que anuncia: “Buenos días, soy Mirta Renée…”. Esta habilidad es algo del fruto de sus incontables presentaciones de oratoria en Guatemala, de cuando era pequeña.
“No soy nada tímida, pero sí me dan pena ciertas cosas, porque vengo de una sociedad conservadora, y es en ese punto donde me ayuda mi carrera, porque me forza a sacar lo que más me cuesta, lo que no existe en mí”, comparte.
La búsqueda y el ambiente
Vivir sola no es fácil para esta joven de carácter fuerte, palabras amables y sentimientos maduros, pero sí enriquecedor. Lo que se necesita para salir a buscar la oportunidad, encontrarla y hacer que sea del agrado de otros es “determinación, vocación y constancia, para asimilar las altas y bajas”, dice.
La soledad no tiene un tinte traumático. La joven viene tres o cuatro veces por año a su país, conversa con su familia a diario y aprovecha los momentos consigo misma para leer, estudiar sus libretos y guiones, ir al gimnasio y mantenerse alerta. “Esta carrera te exige estar consciente de lo que estás sintiendo, y para ello debes encontrarte con tu interior”, afirma.
Mirta Renée es diplomada en Cultura, Lengua y Civilización Francesa por la Universidad de Haute Savoie, en Francia, en 1994. Estudió locución, radiodifusión y televisión en el Intecap, en Guatemala, y es administradora de empresas e informática por la Universidad Francisco Marroquín.
En este momento su trabajo no solo está en Miami, sino también debe viajar a México.
|