Semanario de Prensa Libre • No. 403 • 15 de abril de 2012

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D geología

Santiaguito: volcán del siglo XX

Se originó de una fuerte explosión.

Santiaguito
COMPLEJO VOLCÁNICO SANTA María-Santiaguito

Por Édgar octavio girón
y julieta sandoval

Los volcanes, al igual que los terremotos y la formación de montañas, tienen su origen en los cambios que ocurren en el interior de la tierra, de acuerdo con la forma como esta libera calor. Esto fue lo que ocurrió con el Santiaguito.

Quienes habitan las poblaciones cercanas a este coloso de Quetzaltenango están acostumbrados a observar, como parte del paisaje, los gases y vapores de las fumarolas, que alcanzan hasta más de 800 metros de altura. Sin embargo, este es uno de los volcanes más peligrosos del mundo.

El Santiaguito, que mide dos mil 500 metros sobre el nivel del mar (msnm), surgió de una fuerte erupción del volcán Santa María, en octubre de 1902, que cubrió Quetzaltenango con una nube de humo y ceniza. Por eso se les conoce como complejo volcánico Santa María-Santiaguito.

Cómo sucedió

El volcán Santa María, que mide tres mil 772 msnm, estuvo en actividad durante 30 mil años y quedó en reposo por varios siglos, pero cuando despertó, causó la gran explosión que formó un extenso cráter donde hasta ahora han crecido cuatro domos (montículos) que, en conjunto, son llamados Santiaguito. Los nombres de cada una de estas formaciones son: Brujo, Monje, La Mitad y Caliente. Este último es el cono más activo, según la página del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh).

Esta erupción es considerada una de las más fuertes que se registró durante el siglo XX en el mundo, precedida por un fuerte sismo en el occidente del país. En 1922 ocurrió otra fuerte erupción, esta vez del Santiaguito. Desde el nacimiento de este complejo se han producido unos ocho períodos importantes de flujo de lavas viscosas, lo que lo hace más explosivo. A partir de entonces ha ido creciendo en volumen, producto de ríos de lava y columnas de ceniza que han alcanzado varios miles de metros de altura.

Otra explosión ocurrió en 1929 y causó la muerte de unas dos mil 500 personas.

Mucho del material expulsado por el Santiaguito es arrastrado por la lluvia a los ríos que nacen en sus faldas —Nimá Primero y Segundo, y quebradas de los cauces San Isidro y Tambor—. En 1998, el flujo de lodo y escombros destruyó el municipio El Palmar y fincas vecinas, por lo que tuvo que ser reubicado.

El Santiaguito se mantiene en actividad, pero se incrementa en ciertos períodos. Se caracteriza por emisión de flujos de lava y a veces expulsa avalanchas ardientes.

Esa violencia y explosividad hace que al complejo volcánico Santa María-Santiaguito se le considere como uno de los más peligrosos del mundo. Por eso está en la lista de las erupciones históricas más famosas, que han ocasionado mayores catástrofes, como la del volcán Vesubio, en Italia, en el año 79, que sepultó a Pompeya y a Herculano; el Mayon, en Filipinas, en 1814, que dejó mil 200 víctimas; el Santa María, en Guatemala, en 1902, que causó seis mil muertes.

A partir de febrero de 1973, el que fuera el Observatorio Nacional, inició en forma temporal la vigilancia sísmica del Santiaguito, en cooperación con el Servicio Geológico de Estados Unidos, lo cual duró poco tiempo. “Fue en 1987 que se empezó a realizar una vigilancia más constante de la actividad del volcán”, publica la página del Insivumeh. Aunque existe un observatorio en sus faldas no se puede pronosticar cuándo ocurrirá otra erupción fuerte. El Insivumeh reporta que los volcanes que han hecho erupción en los últimos 10 años son el Santiaguito, de Fuego y Pacaya.

Pese a esa constante actividad, no se reportan alertas. La situación es considerada normal. Con las corrientes de aire, el material que expulsa el Santiaguito cae en lugares cercanos. Luis Arriola, vulcanólogo del Insivumeh, explica que esta situación destruye la vegetación en las faldas del volcán, ya que además de ceniza y precipitación constante de rocas, recibe lluvia ácida. Esto, unido a las altas temperaturas, no permiten el crecimiento de la flora.

 

Los volcanes se clasifican por su actividad eruptiva. En general hay siete tipos.
Hawaiiano: tiene una abundante salida de magma, que forma grandes ríos o lagos de lava. Los gases son liberados en forma tranquila, pero pueden impulsar fuentes de lava que alcanzan los 500 metros de altura.

Estromboliano: una actividad regular o constante de explosiones lanzan lava pastosa en estado incandescente, acompañada por ríos de lava y emisión de gases. Ejemplo, el Volcán de Pacaya.

Vulcaniano: las erupciones son menos frecuentes y más violentas, porque el magma es más viscoso y la liberación de los gases, más difícil. Van acompañadas por una gran nube de gases de ceniza, arena y fragmentos de rocas que alcanzan varios kilómetros de altura. Ejemplo, el Volcán de Fuego.

Pliniano: erupciones violentas que levantan columnas verticales de gases, piroclastos —cualquier fragmento sólido de material volcánico expulsado al aire durante una erupción volcánica— y fragmentos de roca a varias decenas de kilómetros de altura. El volcán Santa María es uno de ellos.

Peleano: alto índice de explosividad asociado a un magma viscoso, con alto contenido de gases. Pueden producir explosiones de rocas, gases y magma; también nubes ardientes o flujos piroclásticos, como el Santiaguito.

Islándico: no existe un cono con cráter central, como en los anteriores. Se caracteriza por la emisión de mucha lava a través de fisuras o grietas.

Freática o geiseriana: se da por el contacto de las aguas subterráneas con la roca y fumarolas calientes dentro del volcán. De ellos emanan vapor de agua y gases en las proximidades o laderas. Algunas veces produce explosiones que forman pequeños cráteres. Esto sucede en los volcanes Tacaná y Acatenango.
Fuente: Insivumeh

 

   

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