Sus primeros
94 añitos
Mama Cristy ha
sido la inspiración
para su familia.
He tenido la oportunidad de
asistir a varios talleres de
motivación y crecimiento
personal, pero ninguno ha
sido tan efectivo como lo que he
aprendido con mama Cristy. Ese es el
nombre que nietos y bisnietos le damos
a mi abuela materna, Cristina
Rodríguez San José de Ramos.
Ella ha sido ejemplo e inspiración;
desde sus papás, su hermano, sus
hijos y todas las personas que la
aprecian en su natal San Jerónimo,
Baja Verapaz. Posiblemente la razón
por la cual ha sido fácil tomarla como
ejemplo ha sido porque su vocación
desde niña fue ser maestra y ese fue
su trabajo durante su vida laboral;
todavía hoy sigue jugando a ser
maestra con sus bisnietas. Sus días
como docente iniciaron en la escuela
de Salamá. Todos los días viajaba en
bicicleta los 11 kilómetros entre San
Jerónimo y Salamá, para trabajar.
Al mudarse a la ciudad fue maestra
en el Inglés Americano, del cual
se retiró después de algunos años,
con el sueño compartido con mi
abuelo de regresar a vivir a San Jerónimo.
Pero esta ilusión se vio frustrada
cuando su amado Manuel falleció a
causa de un accidente de tránsito.
Ellos eran vecinos en San Jerónimo,
pero sus familias eran muy diferentes
y no aceptaron su relación. Un día
decidieron fugarse a la capital, donde
vivieron muchos años de felicidad
junto a sus tres hijos: Manuel, Christabel
(mi mamá) y Jorge.
Sin embargo, mama Cristy sabe
cómo enfrentar las situaciones difíciles,
ha sido la única manera como
ha podido sobrevivir al cáncer, fracturas
en ambas caderas, la pérdida de
su único hermano y de la mayoría de
familiares de su generación.
Hay tanto para escribir sobre esta
mujer incomparable, que estas líneas
se convierten en una simple pincelada
de lo que su vida ha significado
para tantas personas en estos sus primeros
94 años de vida.
F
Christabel Córdoba Ramos |