Luz de las letras
Poetas
y escritores
hablan
del legado
de Méndez
de la Vega.
Por josÉ luis escobar
El miércoles 18 se cumplen 40 días de que la literatura nacional se vistió de luto por la partida de Luz Méndez de la Vega.
Analizar el aporte de esta luminaria de las letras es la intención de las siguientes líneas, en voz de escritores nacionales y los versos de Tres sonetos de amor para Luz Méndez de la Vega, escritos por Mario Alberto Carrera.

Académica
Méndez de la Vega (1919- 2012) recibió en 1994 el Premio Nacional de Literatura, máximo galardón que en Guatemala se concede a un escritor. En su caso, por una fecunda obra que abarca poesía, ensayo, teatro e investigación. “Destacó en el periodismo y tuvo una distinguida carrera como docente universitaria y como actriz teatral”, indica la escritora Carmen Matute.
Editorial Cultura publicó Ligera y diáfana, la última obra de la autora. Su director, el poeta Francisco Morales Santos, habla de la antología. “Están todos sus poemas, en los cuales plasmó su pensamiento y abordó las diferentes temáticas que la dieron a conocer: la dignificación de la mujer, la justicia, la paz y sus versos testimoniales del conflicto armado”.
Morales Santos agrega que Méndez es una figura prominente de la literatura guatemalteca del siglo XX, junto con escritores como Miguel Ángel Asturias, César Brañas, David Vela y Luis Cardoza y Aragón. “Tuvo la peculiaridad de abordar casi todos los géneros literarios”, resalta.
Matute comenta que fue un privilegio ser alumna de la escritora, junto a otros estudiantes, en la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac).
“Una podía darse cuenta de la dedicación a sus estudiantes y la preparación de sus clases. Sus cursos reflejaban su sólida formación en la Usac, y en sus estudios de posgrado en España”.
Pese a sus conocimientos —fue miembro de la Academia Guatemalteca de la Lengua—, el escritor Javier Payeras considera que la poeta “no se veía a sí misma como una protagonista de la literatura, se consideraba más bien una observadora” y opina que su sello la separa de la línea de literatura femenina intimista y destaca su obra ensayística y labor académica.
“Fue una precursora. Junto a Margarita Carrera son las intelectuales de más alto nivel en el plano literario. Luego está Lucrecia Méndez de Penedo”, acota Payeras.
Feminista
Las escritoras contemporáneas Carmen Lucía Alvarado y Vania Vargas también reconocen la relevancia de Luz Méndez. “Su aporte, fuera de toda denuncia y de su postura como feminista, es más bien la de un ser humano que hizo a través de su obra grandes cuestionamientos y postulados profundos de la existencia”, resalta Alvarado.
“Tuvo la fuerza y osadía de las mujeres que empezaron a hacer algo en la época en que no estaban destinadas para la acción y apenas eran consideradas personajes de las grandes obras de la literatura”, menciona Vargas, y establece una relación con George Sand y Fernán Caballero, dos escritoras que firmaban con nombres de hombres en los salones literarios de la Europa del siglo XIX.
“Luz Méndez tuvo un episodio de usurpación de género cuando envió a un certamen su poemario De las palabras y las sombras, bajo un seudónimo masculino y escrito en primera persona masculina”, dice.
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