
César
Izquierdo
Un hijo, un árbol y un libro. Esas son
tres de las premisas que sumadas
cumplen la misión que un hombre
debe llenar para tener una vida exitosamente
culminada. César Izquierdo ha
cumplido con creces esta y otras condiciones
para construir, a partir de una existencia
ejemplar, una sólida carrera artística. A ella se
aúna un universo lleno de anécdotas y relaciones
humanas notables con personajes de
toda la región. Durante su reciente exposición
en la galería arte de Ana Lucía Gómez, este
autor, esencialmente “matérico”, aprovechó el
escenario para presentar su libro compilatorio
Pinturas y dibujos. César Izquierdo, creatividad
inagotable.
El documento, que se puede localizar en la
galería citada, es una creación que no solo
registra imágenes. Este atesora una serie de
comentarios de plumas muy reputadas que
dimensionan al autor desde sus inicios, a finales
de los años sesenta, hasta el presente.
Una navegación por recuerdos que construyen
uno tras otro un historial sobresaliente en
el que la consistencia pareciera ser el común
denominador en cada etapa superada. El primero
de ellos escrito, nada menos, que por
Roberto González Goyri. Este comentario auguraba,
sin que el tiempo lo desmintiera, un
artista con “una personalidad definida”.
Siendo director del Museo Arte de América
Latina en Washington, José Gómez-Sicre
apuntó en un catálogo para su exposición en
Madrid (1976) que recordaba sus trabajos relacionados
al “informalismo abstracto”. Que
en ese momento le sorprendía “ver la búsqueda
de valores táctiles… con la forma”. Que
sus personajes buscaban ya una tridimensionalidad.
Y ese es el secreto: una evolución que
fue refinándose con el correr del tiempo y el
sumar al oficio. Ese diálogo artista materia
cuyas musas —las mujeres esencialmente— le
fueron otorgando matices temáticos de inagotable
inspiración. Los dibujos denotan, asimismo,
a un artífice de mano muy limpia y
puntual.
guillermonsanto@yahoo.com
Twitter: @guillermonsanto
¡Lámparas!
Lámparas, lámparas, rosas
de luz en los dulces cielos,
lámparas, rosas radiosas
de los más altos anhelos.
¡Oh, lámparas de misterio,
lámparas de maravilla,
cautiverio
de las llamas en la arcilla!
¡Oh, lámpara de Aladino,
lámpara de ilusión
con que enjoya su divino
lampadario el corazón!
Lámpara, rosa de llama,
llama de amor
¡el aceite que os inflama
arde en mí: óleo del Dolor!
César Brañas, Antigua Guatemala, (1899-1976),
poeta y periodista.

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