Semanario de Prensa Libre • No. 417 • 22 de julio de 2012

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D letras y más

Franz no ha muerto

El alma del escritor Franz Galich vive en cada página de sus libros.

letras


Por Roberto Villalobos Viato

Las aguas del Lago de Amatitlán resplandecían por su limpieza. Brillaba. Maravillaba. Había pocas poblaciones en sus alrededores. También eran escasas las fábricas que lo ensuciaban. Era la década de 1950.

Allí, en la entonces pequeña ciudad amatitlaneca, la del bonito lago ahora contaminado, nació el escritor Franz Galich. Era el 8 de enero de 1951.

Galich es autor de Tikal Futura, memorias para un futuro incierto (F&G Editores), una novela inédita que salió a la luz a principios de este año. Galich nunca la vio publicada, pues murió el 3 de febrero del 2007, en Managua, Nicaragua, víctima del cáncer.

Con Tikal Futura, Galich presenta una imagen aterradora del pasado y del futuro de las sociedades centroamericanas. “¿Novela del mito? ¿Novela de ciencia ficción? ¿Novela política? ¿Thriller? Todo eso y mucho más y algo diferente”, dice en la contraportada del libro, escrita por el crítico literario Werner Mackenbach.

Galich emplea múltiples recursos basados en el Popol Vuh e imagina situaciones venideras. Hace una crítica sobre cómo funcionan las relaciones entre seres humanos. Presenta dos mundos: la Ciudad de Abajo y la Ciudad de Arriba.


Abajo están atrapados los desposeídos, los excluidos, los invisibilizados y los silenciados. Arriba están los privilegiados. Al final, el autor dilucida los valores actuales y hace ver cómo interactúan los diferentes estratos sociales existentes.

Dentro de la trama hay figuras literarias que recuerdan las persecuciones del tiempo de la guerra interna en Guatemala, con sociedades convulsas que buscan la igualdad de oportunidades y de trato.

El autor emprendió un proyecto arriesgado, pues pocos guatemaltecos se han animado a escribir sobre el futuro. Por toda la composición literaria, la novela resulta agradable.

Chapín y nica

Franz Galich estudió Letras en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Margarita Carrera fue una de sus catedráticas. “En esos tiempos parecía que Franz no se tomaba en serio”, publicó cierta vez la escritora, en una de sus columnas en Prensa Libre.

Carrera recuerda que Galich era una persona “lúcida, sutil y de aspecto bonachón”. También “amante incansable de sus barrios, del lago, de las tertulias, del pasado, de las historias que luego plasmaba en sus libros, de su gente, de los amigos”.

Galich se fue del país en 1980, luego de sufrir un atentado. Se exilió en Nicaragua, donde vivió hasta su muerte. “Vivo dos vidas: la real y la añorada. Por eso escribo en nica y en chapín”, expuso en una entrevista en el 2000.

Otra de sus obras es El ratero (2003), una ingeniosa historia que trata de un hombre aficionado a comer ratas.

El Cuarteto de Centroamérica

Galich planeó publicar cuatro libros, a los cuales llamó el Cuarteto de Centroamérica. El primero fue Managua, Salsa City —¡Devórame otra vez!—. Con esa obra, en el 2000, ganó el prestigioso Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán. Luego vino Y te diré quién eres —Mariposa traicionera (2006)—. Cerró con Tikal Futura, su obra póstuma. El cuarto libro no lo escribió, pues falleció en el 2007.

Hoy, sus restos están en el Cementerio Oriental de Managua. “Su alma vive en cada hoja de sus grandiosos libros”, resalta Carrera. Así, pues, Franz Galich no ha muerto.

   

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