¡Que canten
los niños!
Coro de
invidentes graba
su primer disco.

INTEGRANTES DEL CORO de la Escuela para Niños Ciegos Santa Lucía,
del Comité Pro Ciegos y Sordos.
Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Estuardo paredes
“Yo canto para que me dejen vivir”, interpreta Alejandra Bolvito; “yo canto para que sonría mamá”, continúa Carlos López; “yo canto por ese cielo azul, y canto para que no ensucien el mar”, sigue Denilson Marroquín, y luego entra todo el coro para continuar con la canción Que canten los niños, del español José Luis Perales.
Esta es una de las interpretaciones insignias del coro de la Escuela para Niños Ciegos Santa Lucía, del Benemérito Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala, dirigido por el profesor no vidente de música Francisco Morales.
Es un grupo de voces blancas integrado por 16 infantes comprendidos entre los 7 y 13 años, quienes interpretan canciones motivacionales de varios géneros musicales —pronto saldrá a la venta un disco—, así como un poco de música clásica coral. Fue fundado en octubre del 2009, luego de haber grabado la canción Color esperanza, (de Diego Torres) para anunciar la Maratón de la Luz y el Sonido que esa institución organiza cada año.
Con los ojos del alma
“La oscuridad no es solo de los ojos, sino también del alma, por eso es importante que los niños canten”, responde Morales, cuando se le pregunta qué significa para él y sus alumnos la música. Sus pupilos contestan algo similar. “Soy feliz, muy feliz cuando canto”, expone Alejandra, de 8 años.
Uno de los chicos más inquietos es Denilson, 10, quien comenta que lo que más le gusta es la técnica para respirar que le enseñaron, porque eso le va a servir para todo lo que haga durante la vida. “Las canciones que más me agradan son Romance del lago y Soy feliz”, cuenta.
Los menores también aprenden a encontrarle sentido a la letra de cada una de las canciones que interpretan. Miguel Fuentes, 11, por ejemplo, asegura que le gusta esta actividad “porque las canciones siempre dejan un mensaje positivo”.
Según Edílzar Castro, director de rehabilitación de la escuela, uno de los objetivos de este programa es fomentar el desarrollo integral de los niños, al igual que sucede con las demás actividades culturales. “Pretendemos que los menores, cuando sean adultos, se integren fácilmente a su contexto social y se desenvuelvan con una mínima dependencia, lo cual elevará su autoestima”, agrega.
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