Libras que avisan
La obesidad puede combatirse con
educación, alimentación balanceada,
ejercicio y apoyo de la sociedad.

LOS FINES DE semana
y en los días
de fiesta, la Sexta
Avenida luce abarrotada.
Por gerardo josÉ sandoval
La obesidad, básicamente, es un problema de acumulación desmedida de grasa en el cuerpo, un exceso que da lugar a un peso anormal para la estatura y la estructura del individuo. Pero al definir esta enfermedad crónica, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay que tener en cuenta que es difícil medir la masa grasa de un individuo y también es muy complicado establecer el criterio de “acumulación excesiva” si no tenemos un patrón de “normalidad” al cual referirnos”, apunta M. Alemany, catedrático de Bioquímica de la Universidad de Barcelona y experto en nutrición.
Es evidente que las personas obesas presentan gran cantidad de grasa en el cuerpo, pero es mucho más difícil discernir el grado o intensidad de obesidad en personas que, a lo sumo, presentan un cierto sobrepeso.
Algunos especialistas utilizan para valorar el grado de obesidad tablas correspondientes a una población ideal, distribuida por sexos y estaturas, que establecen un peso ideal de acuerdo con el Índice de Masa Corporal (IMC).
Con este método, el exceso de peso se obtiene al establecer la diferencia, tanto en términos absolutos como relativos, entre el número ideal de libras y el real.
Según su origen, la obesidad puede clasificarse en endógena y exógena. La primera es la más común y es causada por los inadecuados hábitos alimenticios y el sedentarismo, constituyendo aproximadamente entre el 90 y el 95 por ciento de todos los casos.
La endógena es causada por problemas endocrinos o metabólicos y es menos frecuente, pues solo entre un cinco y un 10 por ciento de los obesos lo son debido a estas causas. Este tipo se debe a problemas como el hipotiroidismo, el síndrome de Cushing, problemas con la insulina, la diabetes, el síndrome de ovario poliquístico o el hipogonadismo, entre otras afecciones. Dentro de las causas endógenas es frecuente hablar de obesidad endocrina cuando fue ocasionada por la disfunción de alguna glándula endocrina, como la tiroides.
El poder adquisitivo también influye en la dieta de las personas, sobre todo por la forma como mercadean los productos, indica Estefanía Cohn, analista económica de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asíes). “Al incentivar el consumo de sus productos, ya sean saludables o no, influyen en la mente del consumidor y lo incitan a querer satisfacer cierto nivel aspiracional de vida”, dice Cohn. La economía incide en la obesidad, pero la obesidad también afecta a la economía. “Una persona con obesidad tiende a padecer problemas de salud que provocan su absentismo en el trabajo e incluso accidentes. Es un círculo vicioso”.
Consecuencias
La obesidad sigue aumentando sus víctimas alrededor del mundo, y Guatemala no es la excepción. Un estudio de Abay Asfaw del Center for Disease Control and Prevention, Washington DC, EE. UU. (2010), examinó la relación entre el consumo de alimentos procesados de 21 mil 803 guatemaltecos mayores de 10 años, el cual arrojó el promedio de 22.29 de IMC. Más de 23 por ciento de las personas tienen sobrepeso y 6 por ciento son obesas.
Cada año fallecen en el mundo al menos 2.8 millones de personas adultas como consecuencia de enfermedades relacionadas con el sobrepeso. Además, el 44 por ciento de la carga de diabetes, el 23 por ciento de cardiopatías isquémicas y entre el 7 y el 41 por ciento de algunos cánceres se atribuyen a estos factores, según la OMS.
Édgar Ibarra, médico internista del Patronato contra la Obesidad en Guatemala, explica que muchos buscan ayuda médica hasta cuando se hacen patentes malestares más delicados. “En hombres es común que los aquejen dolores de espalda, ansiedad y depresión; mientras que en las mujeres el estreñimiento y la gastritis son los síntomas comunes”, detalla.
“Cuando los pacientes realmente se preocupan es cuando advierten el deterioro en su salud, es en ese momento que deciden cambiar sus hábitos alimenticios y buscan ayuda”, explica Nadia Hernández, nutricionista del Patronato contra la Obesidad. “Lamentablemente en el país la población no conoce cómo alimentarse correctamente, hay mucho desconocimiento acerca de qué comer y cómo mantener hábitos equilibrados”, agrega.
La ingesta promedio de calorías al día varía según la persona, pero una dieta mayor de dos mil —un pan francés, por ejemplo tiene entre 80 y cien calorías— solo podría ser aceptable para un atleta o alguien que se dedique a trabajos físicamente extenuantes, según Hernández. “Hay que comprender que el cuerpo tiene un límite diario de necesidad calórica, y si nos excedemos, nuestro metabolismo baja su ritmo, causando que esas calorías adicionales se conviertan en grasa y luego en sobrepeso si no practicamos actividades físicas que nos permitan reducirlas”, advierte.
Lucha en solitario
Los recuerdos de Lucía* cuando era una niña de 12 años y asistía a la escuela están marcados por la obesidad. No solo se trataba de las burlas y palabras humillantes que debía soportar, lo cual afectó su autoestima. Su mayor lucha fue frente al espejo, consigo misma, sola en la batalla contra lo que veía en el reflejo. Siempre, hasta donde puede recordar, ha padecido esta enfermedad, que si bien es prevenible y también tratable, es la quinta causa de muerte a escala mundial, según la OMS.
“He intentado de todo: dietas, ejercicios, pastillas. Nombre alguno, y le aseguro que ya lo probé”, dice Lucía, quien en la actualidad —a sus 32 años— pesa 210 libras, mide un metro con 65 centímetros y su índice de IMC es superior a 40, justo en el rango en que se califica su estado como obesidad mórbida.
“Ser obesa no ha sido mi elección de vida, he tenido que afrontar esta enfermedad sola durante muchos años. Este mal no se lo deseo a nadie, solo alguien con mi mismo padecimiento puede entender cómo se siente”, reflexiona Lucía.
La persona obesa cumple —como todos los estereotipos humanos— con un rol definido dentro de su círculo social, y cuando desea cambiar de condición en ocasiones se encuentra con actitudes negativas y rechazo por parte de sus familiares y amigos, según la psicoterapeuta Diana Cameros. “Algunos están acostumbrados a ver a la persona obesa de un modo, y cuando esta se sale del guión, entonces hay rechazo. Por ello es imprescindible contar con ayuda exterior que permita a la persona sentirse apoyada”, explica Cameros.
En Guatemala existen grupos como Comedores Compulsivos Anónimos, que se basa en los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos para superar la obesidad.
Según la terapeuta Dagmar Polasek “estos grupos cumplen una función importante, al dotar de una red social, pues con esta logra encontrar apoyo y estímulos. Es positivo buscar ayuda en estos centros” .
La ingesta responsable e informada de los alimentos y una actividad física frecuente pueden ayudar a bajar de peso, pero aun así personas como Lucía no lo logran. “En muchos casos la obesidad se debe en parte a causas genéticas, aunque en gran medida es ocasionada por efectos ambientales”, explica Ibarra. Hay un factor escondido que ejerce una silenciosa influencia sobre aquellos que a pesar de sus esfuerzos no logran bajar de peso: su entorno.
En el mundo
En el 2010, cerca de 40 millones
de niños menores de 5 años de
edad tenían sobrepeso. Si bien
el sobrepeso y la obesidad eran considerados
un problema propio de los
países de ingresos altos, actualmente
ambos trastornos están aumentando
en los países de ingresos bajos y medianos,
en particular en los entornos
urbanos, porque consumen alimentos
de mala calidad y concentrados en
gasa.
En los países en desarrollo, cerca
de 35 millones de niños viven con
sobrepeso, mientras que en países desarrollados
esa cifra es de 8 millones.
En el plano mundial, el sobrepeso
y la obesidad están relacionados con
un mayor número de defunciones
que la insuficiencia ponderal. Por
ejemplo, el 65 por ciento de la población
mundial vive en países donde
el sobrepeso y la obesidad se cobran
más vidas que la insuficiencia ponderal.
Estos países incluyen a todos
los de ingresos altos y la mayoría de
los de ingresos medianos.
Cambio,
a la mano
Carlos Valdés ha vivido con
sobrepeso buena parte de
su vida. Durante su adolescencia
experimentó, como muchos,
lo amargo de la enfermedad.
Pero adquirir conocimiento de las
causas de la obesidad e introducirse
en la búsqueda de formas
alternativas de alimentación le permitió
no solo bajar de peso, sino
también encontrar una forma de
vida saludable.
“Ahora sigo una dieta equilibrada.
Eso sí, no consumo carne, solo
pescado”, cuenta Valdez, quien después
de haber sido responsable
acerca de la correcta alimentación,
decidió emprender un proyecto
empresarial con conciencia nutricional.
“Abrí Artesano, pensando en
producir un pan saludable, con especias
e ingredientes que le otorgan
un valor agregado”, explica,
y recuerda que el cambio
en los hábitos es finalmente
una responsabilidad
personal.
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