Capitales de civilización
Cuzco, Roma, La Meca
o Babilonia fueron cunas
de culturas antiguas

Por Eduardo Bielsa
Babilonia, Cuzco, Roma y La Meca son capitales que forman parte de las páginas de la historia y que conservan “como pueden” el patrimonio arquitectónico y artístico que respectivamente construyeron los pueblos mesopotámicos, incas, romanos y musulmanes.
La Meca, la ciudad que vio nacer a Mahoma, profeta del islam, es junto a Medina uno de los dos puntos claves del actual reino de Arabia Saudí. Sin embargo, su visita está restringida y exclusivamente reservada para los fieles musulmanes.
La peregrinación a las ciudades santas de La Meca —el hajj— y Medina es, junto a la profesión de fe, la limosna, el rezo y el ayuno durante el mes sagrado del ramadán, uno de los cinco mandamientos del islam. Por ello, todo musulmán está obligado a efectuarla al menos una vez en su vida, siempre que disponga de la salud y de los recursos económicos necesarios.
Así como La Meca y Medina son referentes para la cultura árabe, lo es Roma para la católica, donde se encuentra la Ciudad del Vaticano, sitio de peregrinaje por excelencia para la cristiandad, con permiso de Jerusalén, que comparte legado con judíos y musulmanes.
La plaza de la Basílica de San Pedro recibe a miles de feligreses y de visitantes que se acercan hasta la Ciudad Santa, que se halla rodeada por el legado arquitectónico de la Roma Antigua, protegido como Patrimonio de la Humanidad.
El Coliseo, el Foro Romano y el Panteón de Agripa son fotografías obligadas para los miles de turistas que se acercan a la capital italiana para conocer la importancia de una civilización que ha dejado profunda huella en los países mediterráneos.
Al otro lado del Atlántico, Cuzco, capital del imperio inca antes de la llegada de Colón a América Latina, y actual capital histórica de Perú, permite un viaje al pasado gracias a la herencia que los incas dejaron en los Andes. La ciudad es hoy puerta del santuario del Machu Picchu, dignificado como una de las siete maravillas del mundo moderno y uno de los principales motores económicos del país por la gran afluencia de turistas que buscan conocer la civilización precolombina.
Además, con más de 250 kilómetros de longitud, el Camino Inca hasta el santuario andino es elegido por los visitantes que desean llegar a pie a esta zona, después de un periplo de varios días de caminata.
Babilonia no ha tenido la misma suerte y se encuentra en ruinas, pero eso no ha impedido que uno de sus símbolos, la Torre de Babel, haya sido inmortalizado hasta en la pintura, gracias a Pieter Brueghel el Viejo, en 1563.
Quedando como único testigo de su existencia el Génesis de la Biblia, lo cierto es que Babilonia representó el esplendor de la Mesopotamia antigua, antes de la llegada de los persas.
Pero si hablamos de grandes civilizaciones de Oriente, es imposible no citar el poder arquitectónico egipcio, representado por pirámides como la de Guiza o por la Gran Esfinge. Los faraones demostraron su poderío a través de la arquitectura y hoy la tierra de Cleopatra es uno de los destinos turísticos preferidos.
Algo que también se le ha dado bien al gigante asiático a través de los tiempos: la milenaria Gran Muralla, construida por el emperador Qin Shihuang para proteger sus dominios de las incursiones de los pueblos nómadas del norte de Asia. Es todo un emblema para la China actual.
Sus más de 4 mil kilómetros de longitud han sustituido su función inicial de protección para transformarse en uno de los escaparates publicitarios que más aporta a las arcas del turismo en China.
EFE-Reportajes
La ciudad
prehispánica
de Chichén
Itzá, en México,
la Acrópolis
de Atenas o
la Alhambra
de Granada
en España,
también gozan
de prestigio
por haber
aportado su
granito de arena
a las páginas
de la Historia
y la Arquitectura
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