Sacerdote
Mario Torres
“Ser católico
es una forma
de vida”
Ha dedicado parte de su
vida a la búsqueda de la
verdad y le apuesta a
actualizar la percepción
de la fe católica.

“Ser católico es tener
incidencia en la vida
actual.
Tristemente, no
la estamos teniendo”.
Texto y Fotos Lucía Mayorga
El prior de la Basílica de Santo Domingo, Mario Torres, es un joven de 35 años que encontró su vocación a los 20. “Descubrí mi llamado en esta basílica a los pies de la Virgen, que para mí es la Madre de Dios, que es la que me trajo de la mano desde muy niño y me presentó ante Jesús, para recibir esta vocación que vivo hoy.
Aún es un misterio el porqué de mi preferencia, pero un fraile me preguntó si quería servir a Dios y no lo pensé mucho, estaba esperando a que alguien me hiciera esa pregunta”, expresó con una gran sonrisa.
Ha ejercido su ministerio en distintas partes del mundo, y en Guatemala ha servido en Cobán, Alta Verapaz, y en la capital. Es licenciado en Sagrada Teología y su formación como seminarista duró casi 10 años.
En esta entrevista habla sobre la tradición de celebrar a la Virgen del Rosario durante todo octubre, así como la evolución que ha tenido. También reflexiona sobre las implicaciones y compromisos que conlleva ser católico y sobre los proyectos de restauración en la Basílica y el antiguo claustro de los dominicos.
Mientras afuera del templo se escuchan los martillazos de los vendedores que preparan los puestos de comidas y golosinas que tradicionalmente se ubican durante este mes, el sacerdote Mario se sienta en su escritorio en la oficina parroquial, justo a los pies de una pintura de la Virgen del Rosario.
Empecemos por la historia y el porqué de la tradición de celebrar a la Virgen en octubre.
El 7 de octubre se conmemora la victoria de los ejércitos cristianos sobre los moros; la famosa Batalla de Lepanto (1571). Para ese entonces, el papa San Pío V sabía que se enfrentaría a una gran pelea y pidió la intercesión de la Virgen María. El ejército de los cristianos ganó y declararon esa fecha como la fiesta de la Señora de las Victorias o Nuestra Señora del Rosario, que se celebra desde mediados del siglo XVI.
Unos años antes, Cristóbal Colón descubre América y con él las campañas de conquista y evangelización. Llegan a estas tierras los evangelizadores dominicos y propagan el rezo del santo rosario como instrumento de oración sencilla. Sin embargo, el obispo Francisco Marroquín, primer obispo de Guatemala, percibe la necesidad de propagar la fe e instituye la Cofradía del Santísimo Rosario.
Mucho tiempo después de la Revolución Liberal impulsada por el general Justo Rufino Barrios, a finales del siglo XIX, Julián Jacinto y Riveiro, único dominico que quedaba en el país después de la expulsión de los religiosos por parte del general, hizo un viaje a Francia y vio cómo se celebran allá las fiestas en honor a la Virgen. Trajo la idea a Guatemala y fue así como finales del siglo XIX se le otorgó más esplendor a esta fiesta en Guatemala. Se crearon las secciones —grupos de devotos que piden ser cofrades del Rosario— que promueven el rezo del Rosario todos los días del año.
Cabe destacar que desde 1529 tenemos la tradición de la devoción a la Virgen del Rosario, fecha en que se fundó el convento de Santo Domingo.
¿Cómo ha evolucionado la tradición?
Ha dependido de lo que sucedió a finales del siglo XIX. Hay que recordar que la Iglesia venía de un período de persecución, entonces las cofradías y hermandades tomaron un rol importante, porque recogieron el sentir cristiano del pueblo que se quedó sin vida religiosa. Las cofradías adquirieron valor y en las décadas de 1960 y 1970 el prior Luis María Estrada Petó solicitó a la sede romana que se elevara a Basílica Mariana este templo, por la gran afluencia de devotos y con título tuvo un nuevo esplendor y calidad de las fiestas.
Con el paso de los años los fieles han ido aumentando y cada vez son más las personas que se acercan a pedir y agradecer a la Virgen.
¿Y qué le piden los devotos a la Virgen?
¡Uy! A nivel humano y espiritual es un tema muy profundo, es lo que le da valor a este templo. Desde la gente de alta sociedad hasta la más sencilla adora a su Madre; vienen a verla, a contarle sus problemas, sus éxitos, a llorar sus tristezas o a pedir luz.
Esto no tiene precio, es la fe de un pueblo. Muchas mujeres de la tercera edad de la provincia entran con una candela en mano buscando llegar al frente para estar de rodillas unos minutos y tener un diálogo silencioso con Ella. Esas acciones las hacen entrar en el misterio de la fe.
¿A qué se refiere con el misterio de la fe?
Es saberse recogido y amado por alguien mayor. Ese alguien mayor para los cristianos es Dios, que se nos ha revelado en Jesucristo y a Él llegamos gracias a la intercesión de María.
Imagínese a mujeres que han tenido una vida dura y vienen a decirle a la Madre que aún tienen esperanza y que Ella las sostenga. A eso viene la gente.
Eso es el misterio de la fe, no sentirnos solos independientemente de si estamos pasando por el peor momento de nuestras vidas.
Ahora hablemos de la Cofradía que se encarga de organizar todos los festejos del mes. ¿Quién lleva a cabo la decoración, cuánta gente participa, cómo se define el mensaje?
Todo el año estamos en continua preparación y participan alrededor de 400 colaboradores directos.
Después de Semana Santa, el prior de la Iglesia, en conjunto con la junta directiva y los jefes de división, se reúnen para discutir sobre el mensaje a transmitir. Este año nos enlazaremos con una festividad que el Papa inaugurará el 11 de octubre: “el Año de la Fe”.
Este año el altarero fue Alejandro Tobar y su equipo, quien pensó en las ideas y generó una propuesta para adornar la Basílica. El color predominante es el rojo, porque es el del trono de los reyes y reinas; además, escogimos este porque la fe tiene una dimensión martirial, nos recuerda que nuestra fe está relacionada con el martirio.
Durante el mes calculamos que más de un millón de peregrinos visitarán la Basílica; aproximadamente, 25 mil personas por día. Se celebran siete misas al día durante todo el mes.
Hablando del Año de la Fe, ¿qué significa y cuál es su objetivo?
El Papa reconoce que en todo el mundo hay una crisis de fe. Hay un enfriamiento de la dimensión espiritual en los seres humanos. Por lo tanto, dice que hay que reevangelizarnos, entre nosotros los católicos y entre los que aún no conocen la fe.
Nuestra fe no está muerta, sino que es la adhesión a Jesucristo, es una forma de vivir. Entonces este año lo dedicaremos a meditar, reflexionar y vivir lo auténtico de nuestra fe.
Coinciden dos grandes acontecimientos también: uno es el 50 aniversario de la Apertura del Concilio Vaticano II y los 20 años de promulgación del Catequismo Actual de la Iglesia Católica.
La Iglesia a escala mundial quiere actualizar la forma en que se percibe la fe.
También tenemos algo que se llama la Misión Continental, que procura un reavivamiento del cristiano en la sociedad, y esto implica una reformulación de lo que significa ser católico. Ser católico no es venir a misa los domingos o hacer oraciones en privado, es tener una incidencia en la sociedad actual, tristemente no la estamos teniendo.
La Misión Continental quiere llegar a todos estos católicos que ya están impuestos y recordarles cuál es la función de un cristiano. Por ejemplo, un católico que es diputado no podría participar de la corrupción, por ello se quiere evangelizar a ese católico y recordarle que hay principios y valores éticos a los cuales no puede renunciar. La fe católica es una semilla que intenta transformar el mundo hacia un mundo más justo, según la perspectiva de Dios, en donde los pobres tengan una vida digna y los ricos no sean egoístas.
¿Cómo ayuda la Iglesia Católica a que los pobres alcancen una vida digna?
La Iglesia es la institución más grande de ayuda caritativa y de proyección social. Nadie tiene tantos orfanatos, hospitales, escuelas y comedores. Sus cáritas siguen siendo las máximas expresiones de solidaridad con el ser humano.
Muchas personas asisten a la iglesia este mes, pero
después ya no van
a misa, ¿cómo se interpreta esta
acción?
Creo que es un mea culpa por los mismos métodos evangelizadores de la Iglesia. Hemos depositado en los sacerdotes toda la misión evangelizadora y se nos ha olvidado que los laicos son protagonistas de la evangelización.
La Misión Continental procura una actualización de los bautizados para que tomen su protagonismo y se recuerden que ser católico de misa es necesario, pero no suficiente. Ahí es donde estamos repensando la evangelización y cómo llegarle a la gente.
Entonces, ¿en dónde están los católicos del país?
Esa es la gran pregunta y el trabajo que estamos haciendo de concienciar sobre qué significa ser católico. Ofrecemos prédicas con la intención de tratar de despertar a la gente y lograr que tengan el deseo de comprometerse más con ser cristiano.
Existen planes de restauración de la Basílica, ¿cuáles son?
Es un gran proyecto que se llama Restauración del Convento de Santo Domingo, con miras a crear el Centro Cultural y Religioso Santo Domingo. Queremos ofrecer un espacio para pensar y vivir lo más profundo del ser humano, y me refiero a su espiritualidad, que va más allá de lo católico.
Desde la fe católica tenemos la obligación de proponer espacios donde la gente se cultive espiritualmente, y creemos que la cultura y el arte son un medio para hacer sacar del ser humano su espiritualidad.
Es un proyecto muy caro, Q16 millones, financiado por entidades públicas, privadas, comunidad internacional y con donaciones de cualquier guatemalteco que quiera colaborar. Estamos haciendo actividades para recaudar fondos, y en noviembre tendremos una presentación del ballet de Coralia Penedo, con el fin de conseguir más fondos.
El objetivo es inaugurarlo en el 2016, que es cuando la Orden de Predicadores de los Dominicos cumple 800 años.
- Prior de la Basílica de
Santo Domingo
desde el
2011.
- Licenciado
en Sagrada Teología, especializado
en Salamanca,
España.
- Ha servido
en distintas
partes del
mundo y en
Guatemala ha
trabajado en
Cobán, Alta
Verapaz, y en
la capital.
|