Semanario de Prensa Libre • No. 428 • 7 de octubre de 2012

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D letras y más

Azules y altos montes

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Por HÉctor Ariel Martínez

La persecución y el destierro son, en muchas ocasiones, condiciones universales para los poetas, debido a su posición beligerante y su facilidad de exponer su pensamiento ante las masas. Algunos escritores guatemaltecos no han sido la excepción y entre sus preclaros exponentes que vivieron en carne propia la expatriación y humillación se encuentra Juan Diéguez Olaverri, autor del desgarrador poema A Los Cuchumatanes.

La obra de este escritor romántico está compuesta por 54 poemas, los cuales fueron compilados y editados en 1893 —después de su muerte—, en su mayoría, por el doctor Jorge Arriola, con el nombre de Poesía de Juan Diéguez Olaverri.

Otros de sus poemas son Treinta y nueve años, A mi hermano Manuel, El bosque, Pino seco y El amante de la naturaleza. También escribió fábulas como La lucernita y el sapo y El verano de Guatemala.

En una exigua reseña se puede decir que Juan Diéguez Olaverri fue un poeta de espíritu liberal que simpatizó con las reformas impulsadas por el presidente Mariano Gálvez y vio con menosprecio las actitudes dictatoriales de Rafael Carrera, lo cual le valió ser perseguido político, pues junto a su hermano Manuel y otros jóvenes se involucró en la conjura de 1846, que pretendía terminar con el régimen de Carrera.

Margarita Carrera, en su tesis Temática y Romanticismo en la Poesía de Juan Diéguez (1957), para optar al título de Licenciada en Letras, de la facultad de Humanidades de la Universidad de San Carlos, expone que en la obra de este autor se pueden “entresacar hasta siete temas fundamentales como constante”: el amor, el dolor, el llanto, la muerte, la soledad, el silencio y el sentimiento religioso.

En Chiapas, donde se casó con Dominga Armendáriz, creó la mayoría de su obra, y después de recorrer los caminos de una vida azarosa falleció en Guatemala, en 1866.

Azules y altos montes

En su ruta al exilio, durante la cual atravesó la Sierra Los Cuchumatanes, le nació la inspiración de su gran congoja, su célebre poema A Los Cuchumatanes, en el que denota su aflicción y desconsuelo cuando escribe: “¡Oh, azules altos montes, Oídme desde allí! ... En tanto que la sombra no embargue el firmamento, hasta el postrer momento en vos me extasiaré;... ¡Oh, ya dormidos montes, que así como esta tarde, de brumas despejados, tan limpios y azulados jamás os contemplé...”. “Es añoranza por la lejana patria perdida”, analiza Carrera.

La estructura del poema es de nueve estrofas y está compuesto en versos heptasílabos, pues este metro, por ser tan sonoro, fue cultivado por los clásicos españoles, que magistralmente lo combinaron con el endecasílabo.

La composición literaria está revestida de reiteración, pues predomina una nota marcadamente afectiva. En consecuencia, se dirige a Los Cuchumatanes como seres con vida, por lo que César Brañas expuso que es una obra de índole contemplativa, porque el poeta quiere prolongar a lo infinito el instante de su contemplación absorta.

En cuanto al momento en que Diéguez Olaverri deja fluir todo su sentimiento para escribir el poema, Salvador Falla indicó que este fue escrito en 1854, cuando el escritor se encontraba en el exilio; sin embargo, Adrián Recinos afirmó que fue escrito cuando el literato iba rumbo a Chiapas y se resguardó en la casa de David Obando, quien era secretario municipal y maestro de la escuela de Todos Santos Cuchumatán.

Nada de lo expuesto ha sido plenamente probado, pero sí existe la certeza de que el poema fue reproducido por primera vez en el periódico El Museo Guatemalteco, el 22 de mayo de 1857.

Diéguez Olaverri vivió durante la primera mitad del siglo XIX, una época caótica porque languidecía el gobierno colonial. Por ello a temprana edad presenció los acontecimientos independentistas, ya que su padre, José Domingo Diéguez, era abogado y literato que firmó el acta de Independencia, pues era secretario de la Diputación Provincial.

  • Nació en la Ciudad de Guatemala el 26 de noviembre de 1813.
  • Su padre fue José Domingo Diéguez, abogado y literato que firmó el acta de Independencia, pues era secretario de la Diputación Provincial.
  • Falleció en Guatemala en 1866.

   

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