Lujo
y confort
Diseño, arte y comodidad
se conjugan en forma
magistral en este hotel.

LA ELEGANCIA Y buen gusto son algunos de los
aspectos mejor cuidados en este hotel.
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Por Viviana Ruiz
Discreto, elegante, único. Milflores Luxury Design Hotel, diseñado por Juan Carlos Risso, con la supervisión de Amerigo Giracca, es un elogio a la belleza más moderna, fusión de arquitectura del siglo XVI con detalles de la Manhattan actual, en el que los pormenores hacen la diferencia. Su servicio es igualmente exquisito; así como la sensación de quien se hospeda: la de estar en casa, fuera de casa, en una Antigua Guatemala elegante, cosmopolita. Es una experiencia que solo aquí se pueda vivir.
Milflores es un hotel boutique de tan solo seis suites —Las Rosas, Las Hortensias, Las Orquídeas, Las Jacarandas, Los Lirios, Las Azaleas—, que a diferencia de otros en su categoría, cuenta con habitaciones amplias y con estancias privadas, otro de sus aspectos más destacables. Pero sin dudas, la decoración en tonalidades sólidas, así como su mobiliario de líneas puras, en su mayoría contemporáneo —aunque también lo hay clásico—, y los destellos originales de la casa, como lámparas, cerrajería o su magnífica alfombra de tabas hacen de este un escenario acogedor.
El exclusivo trabajo de Risso se disfruta también en los espacios comunes, como en la sala de estar o en el bussines center y en el restaurante —Azul—, que además de contar con una carta cosmopolita, está adornada con cuadros de una colección privada del pintor nacional Marco Augusto Quiroa.
El resto de este maravilloso hotel lo pone su selecto entorno. Se encuentra en la calle de Santo Domingo —3a. calle—, entre construcciones coloniales, a pocos pasos del centro de Antigua con sus emblemáticas ruinas, cafés y comercios.
Sueños surrealistas
Una loa al surrealismo, puro elogio del arte y del diseño. Así fue concebido en agosto último Milflores. Pero no se trata de un museo, sino de la conjugación entre la decoración —de un gusto exquisito— con la funcionalidad y el confort.
Cada estancia es un santuario de detalles. Las camas, queen o king, con cabeceras de pelo de caballo, son arropadas por sábanas de 400 hilos de algodón egipcio. Los cobertores y alfombras son productos de las firmas más prestigiosas de Antigua Guatemala para exportación.
Asimismo, cada habitación, con servicio personalizado las 24 horas del día, tienen aire acondicionado, chimenea, caja fuerte, televisor de pantalla plana con cable, escritorio, teléfono, minibar —todo lo que se encuentra en este puede ser consumido sin pagar extra— y ventanales con espectaculares vistas al exterior.
En definitiva, intimidad y lujo en un entorno inigualable.
Después de haber asentado la ciudad de Santiago de los Caballeros en el valle de Panchoy, los arquitectos españoles trabajaron la traza de la urbe en distribución de solares. Así, muchos comerciantes y altos funcionarios de la élite económica y política del Reino de Guatemala procuraron instalarse en las inmediaciones del convento de Santo Domingo, al que posteriormente se le conoció como Barrio de Santo Domingo, según el historiador Aníbal Chajón.
Frente al colegio de Santo Tomás de Aquino se encontraba la manzana conocida como la de Juan Bautista de Melgar. Para 1604, esta contaba con varios propietarios, entre ellos Juan Bautista de Melgar, Juan Becerra del Castillo —tercer hijo del conquistador y cronista Bernal Díaz del Castillo—, Pedro de Grijalva e Isabel de Escobar. Según Thomas Cage, citado por Chajón, entre 1625 y 1637 la calle de Santo Domingo era la más hermosa de la ciudad.
Mucho tiempo después, a finales de 1940, Matilda Geddings, heredera de la fortuna de Ged Oifield, dueño de la otrora compañía petrolera más productiva del mundo de aquella época, compró todos los inmuebles de esta manzana y los unificó. La actual residencia que alberga el Hotel Milflores se encuentra en este emblemático lugar.
El término boutique acuñado a un hotel hace referencia a establecimientos con un encanto especial: son estancias no convencionales, en gran medida también por estar situados en entornos únicos y por su exclusividad. Son lujosos y su arquitectura y diseño tienen que ser destacables así como su servicio excepcional al cliente. El grado “Luxury Design” sería como el equivalente de estrellas para los hoteles convencionales. “Después de este solo queda el Diamond”, indica Gabriela Altman, gerente del Milflores.
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