Semanario de Prensa Libre • No.438 • 16 de diciembre de 2012

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Mercadillos de navidad
Los improvisados puestos de venta de artículos navideños es una tradición arraigada en Europa.


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Por PURIFICACIÓN LEÓN

Con las primeras nieves de diciembre, los típicos mercaditos de Navidad abren sus puertas en varias ciudades europeas. Además de encontrar dulces típicos, juguetes artesanales y adornos navideños, en estos se puede disfrutar de la delicia de pasear por escenarios de cuentos.

Alemania es la cuna de esta tradición y los lugares de este tipo abundan por todo el país. Colonia, Múnich o Berlín cuentan con mercaditos de gran encanto, pero el de Núremberg es uno de los más famosos de todo el continente. Este se celebra desde hace casi 400 años.

En sus orígenes, todos los artesanos de la ciudad participaban en la feria. Hoy cuenta con más de 180 puestos, pero no todo el mundo puede vender allí sus productos. De esta manera, se mantiene el prestigio y la calidad artesanal del famoso Christkindlesmarkt —mercado de Navidad—.

La figura del Christkind, con su vestido blanco y dorado, sus largos rizos rubios y su corona de oro, es la encargada de inaugurar el mercado. En las semanas previas a la Navidad, se convierte en la figura más representativa de la ciudad; de hecho, el Christkindlesmarkt le debe su nombre. Su discurso, que inaugura el mercado, es emotivo para los niños.

Recorrido por Europa

Dresde, Alemania, tiene uno de los mercados navideños más antiguos de Europa. En el centro del Striezelmarkt, se alza una pirámide navideña de madera que, con sus 14 metros de altura, está considerada la más grande del mundo.

Los cascanueces y los juguetes artesanales son de los principales atractivos del mercado de la ciudad del Elba. Pero, sin duda es el stollen, un dulce típico, el que acapara la mayor parte de la atención. El segundo sábado del mercado tiene lugar la fiesta del stollen. Durante el desfile, el gremio de panaderos porta un stollen gigante.

Praga, capital de la República Checa, también cuenta con varios mercadillos de Navidad, pero el principal es el de la plaza de la ciudad vieja. Junto a la torre del reloj astronómico, uno de los puntos de interés turístico más visitados, se extienden varias hileras de casetas de madera. Entre castañas asadas, dulces típicos y objetos decorativos, destaca el brillo del cristal de Bohemia.

El mercado navideño de la plaza de la ciudad vieja luce un espectacular árbol de Navidad, traído para la ocasión desde las montañas de Krkonose, en el norte del país.
A unas cuatro horas de viaje de Praga se encuentra la majestuosa Viena. En la plaza del ayuntamiento de la capital austríaca se instala cada año el Christkindlmarkt, un entrañable mercado navideño cargado de dulces aromas, de luz y color. Esta feria permanece abierta desde el 17 de noviembre hasta el 24 de diciembre.

En la capital del vals no podía faltar la música. Este mercado navideño cuenta con actuaciones de coros internacionales que interpretan villancicos dentro del ayuntamiento, donde se puede acceder de manera gratuita.

En el corazón de la capital de Europa, Bruselas, se puede hacer un recorrido de dos kilómetros entre casetas de madera que ofrecen a los viandantes todo tipo de “chucherías”. Entre los puestos, será difícil resistirse al delicioso chocolate belga. La pista de patinaje añade emoción a este entrañable mercado navideño.

En Estonia, las imágenes persisten. Tallín, su capital, alberga uno de los mercados más acogedores del viejo continente. Pasear entre sus quioscos es como sumergirse en una postal navideña, y el inmenso árbol de Navidad que lo adorna también ayuda a crear esa sensación.

Madrid también cuenta con varios mercados y ferias de artesanía durante el periodo navideño, pero el más destacado es el que se celebra en la plaza mayor de la ciudad. Las figuritas para el portal de Belén, los árboles de Navidad, los adornos, las pelucas y los artículos de broma abundan entre las casetas de este singular mercadillo.

Casi todas las grandes ciudades europeas cuentan con un mercado navideño, algunas incluso con varios. Probar los dulces típicos de estas fechas o encontrar originales regalos para familiares y amigos son solo algunas razones para visitarlos. Recorrerlos pausadamente es un placer.

EFE-REPORTAJES.

 

   

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