Semanario de Prensa Libre • No.439 • 23 de diciembre de 2012

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D el lector

La tortilla veloz

En el ocaso del gobierno de Jorge Ubico, doña Teresa ganó un concurso de tortillería.

María Teresa Ulín
MARÍA TERESA ULÍN, ganadora del
concurso de hacer tortillas.


El 10 de noviembre de 1943 se llevó a cabo un concurso peculiar en la ciudad de Quetzaltenango, organizado por la Gobernación Departamental, el cual consistía en premiar a la mujer más rápida para hacer tortillas.

El evento formó parte de los festejos del natalicio del general Jorge Ubico, de quien por cierto ese fue su último año de gobierno. Para el efecto invitaron a seis tortilleras que vendían en el Mercado Central, entre ellas mi madre, María Teresa Ulín de Coyoy. En ese tiempo yo tenía 7 años.

A cada una de las participantes le entregaron un día antes 10 libras de maíz, las cuales debían llevar cocidas el día del concurso. El evento se inició a las 12 horas y fue el señor Teófilo Nieves, oficial de la jefatura política, quien dio el silbatazo inicial.
Cada una de las participantes llevó sus utensilios para efectuar la tarea, como una piedra de moler y su brazo, comal de barro, cal, un trebe de hierro y leña para el fuego.

El concurso se efectuó en un salón municipal del antiguo campo de la feria muy cerca del Templo de Minerva, zona 3.

Desde el principio se notó la destreza y rapidez de mi madre, quien se desplazaba con facilidad, por lo que tomó la delantera.

El primer paso era moler en la piedra el maíz cocido que llevaban hasta convertirlo en masa. Luego debían preparar su fuego con la leña, calentar y limpiar el comal con agua de cal y enseguida empezar a echar las tortillas.

Cuando mi mamá hizo la última tortilla, algunas de las cinco competidoras iban aún a la mitad del proceso. Por falta de previsión no llevaron leña seca, por lo cual perdieron mucho tiempo; en cambio mi mamá la había horneado y el maíz iba súper blanqueado.
Esta fue la razón por la que su trabajo fue rápido y presentable. Cuando la segunda concursante presentó sus tortillas, el señor jefe político ya degustaba las de doña Teresa, gracias a una ocurrencia de su esposo, quien le dijo que se las ofreciera a las autoridades y demás personas, junto a un delicioso queso y chirmolito de tomate asado que llevaba preparado.

Finalmente, se declaró a doña Teresa ganadora del concurso de tortilleras 1943.

Pedro Coyoy Ulín

 

 
   

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