Semanario de Prensa Libre • No.439 • 23 de diciembre de 2012

Portada | Contacto | Directorio | Prensa Libre


   > D lector
   > D cartas
   > D todo
   > D memoria
   > D frente
   > D reportaje
   > D imágenes
   > D sociología
   > D reportaje central
   > D mundo
   > D farándula
   > D viajes
   > D sabor nacional
   > D lecciones de vida
   > D lo último

 


D sociología

Justos pagan por pecadores

Los estereotipos pueden generar intolerancia.

estereotipos
CASSIE CARSTENS visitó Guatemala recientemente para inculcar los valores
cristianos en jóvenes deportistas del país.


Por Roberto Villalobos Viato
Ilustración Benildo ConcoguÁ

En el imaginario nacional subsiste la idea de que todos los tatuados pertenecen a una pandilla. Que los garífunas solo saben bailar, hacer trenzas y hablar inglés. Que las personas del oriente del país son pistoleros. Que los roqueros son drogadictos o “hijos del diablo”.

Estos conceptos, sin embargo, son solo estereotipos, es decir, imágenes o ideas aceptadas comúnmente acerca de un grupo o sociedad. En otras palabras, se estigmatiza a las personas por el lugar en que residen o su forma de vestir, entre otras razones.

“Catalogar a una persona por su origen o grupo social es un riesgo, pues eso significa prejuzgar a una persona sin conocerla”, refiere el sociólogo Estéban Gálvez.

Los estereotipos son tan dañinos que llegan a ser racistas. “Predisponen a las personas, por lo general de manera inexacta, simplista y rutinaria, por lo que pueden ser considerados como pasos previos a los prejuicios, los cuales suelen preceder a la discriminación”, escriben Graciela Malgesini y Carlos Giménez en su estudio Guía de conceptos sobre migraciones, racismo e interculturalidad (editorial Catarata, 2000).

Un ejemplo de esto último podría ser el caso presentado por Rigoberta Menchú, quien, por su origen indígena, fue agredida verbalmente en el 2003 por simpatizantes del Frente Republicano Guatemalteco, entre ellos Juan Carlos Ríos, nieto de Efraín Ríos Montt. En esa ocasión, incluso, se le gritó “india maldita”.

Guillermina Herrera Peña, experta en el lenguaje, efectuó un peritaje lingüístico que ayudó a que la Premio Nobel de la Paz 1992 tuviera dictamen favorable y para que los responsables fueran condenados. Ese fue el primer juicio por discriminación racial en Guatemala.

“Los estereotipos constituyen uno de los mecanismos claves del racismo, pues imputan a los pueblos dominados rasgos como violencia, necedad, haraganería, ignorancia, manipulabilidad, sumisión, insalubridad, desenfreno reproductivo, pobreza o embriaguez”, analiza Victoria Tubin, investigadora de la Universidad Rafael Landívar. “Dañan la reputación de una persona”, resalta Gálvez.

Causan daño

Esto se evidencia en los procesos de selección de personal en las empresas. Con frecuencia, los propietarios o encargados de contrataciones se fijan, por ejemplo, en el sector donde reside el aspirante a un cargo de trabajo. “Vivir en la zona 18, por ejemplo, es obstáculo para muchos, pues, de entrada surge la duda de que pueden ser pandilleros”, comenta Madlyn Molina, experta en Recursos Humanos.

“Eso, definitivamente, no debe ser así, porque en los lugares de cierta conflictividad, la mayoría de gente es honrada y trabajadora. Los aspirantes a un puesto deben ser evaluados según su capacidad, y nunca con base en estereotipos”, agrega.

Otro de los casos comunes es el de los roqueros, quienes son vistos como drogadictos, destructores de la propiedad privada e incluso “hijos del diablo”, tal como dice Julio Alvarado, de 25 años de edad, a quien le gusta este género musical.

“En el barrio de San Sebastián, en la zona 1, por ejemplo, los residentes nos miran de mala manera; no nos toleran. A nosotros, simplemente, nos gusta el rock y eso no nos hace malas personas”, afirma Alvarado.

Al respecto el sociólogo Gálvez expresa: “Los estereotipos generan intolerancia. A una persona no se le debe juzgar con base en la imagen de un grupo social, porque cada quien tiene una forma de ser. Los justos no deben pagar por los pecadores”.

Ban Ki-Moon, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, dijo en cierta ocasión: “Los capítulos más sombríos de la historia se escribieron bajo el signo de la intolerancia”, en gran parte debido a los estereotipos.

Un estereotipo era una plancha que se usaba en las imprentas para reproducir varias páginas. El francés Fermin Didot acuñó la palabra, en 1794. Luego se convirtió en una metáfora sobre un conjunto de ideas preestablecidas sobre algo o alguien.

¡Qué topado, qué maña!

El publicista Álvaro Gámez Pascual lanzó el libro ¡Qué topado, qué maña!, el cual compila 121 estereotipos de los guatemaltecos, algunos positivos y otros negativos. De cierta forma, la ingeniosa obra trata de reflejar la belleza de la gente de este país y de aquellas cuestiones que se deben erradicar, como llegar en forma impuntual a las citas. El libro está disponible en las librerías Artemis Edinter.

 

   

© Copyright 2011 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com