Semanario de Prensa Libre • No.439 • 23 de diciembre de 2012

Portada | Contacto | Directorio | Prensa Libre


   > D lector
   > D cartas
   > D todo
   > D memoria
   > D frente
   > D reportaje
   > D imágenes
   > D sociología
   > D reportaje central
   > D mundo
   > D farándula
   > D viajes
   > D sabor nacional
   > D lecciones de vida
   > D lo último

 


D lo último de lo último

Punto final

La esperanza nos alienta

Jesús nos propone una ética de la solidaridad y de la no violencia.

Por Gustavo yela*


Cuando Dios se baja para caminar con su pueblo no se puede perder la esperanza, porque la encarnación es el abajamiento de Dios al nivel del ser humano, porque “Dios a pesar de su condición divina no hizo alarde de su categoría de Dios, sino que al contrario tomó la condición humana…”, es decir siendo rico se hizo pobre para solidarizarse con su pueblo. Jesús se coloca al lado de los más pobres con gestos de servicio y de solidaridad, ya no es el Dios amenazante y fiscalizador de todo, sino un amigo, especialmente cercano a los pequeños, no a los grandes y poderosos, llenos de sí mismos; Jesús nos propone una ética de la solidaridad y de la no violencia, una ética del respeto y del reconocimiento.

Es el Dios humano, cuya característica fundamental no es aparecer como poder, sino como amor, por eso sabe acercarse a los más débiles, porque Él mismo se hizo débil, y es más, también nos enseña que al hacernos solidarios con los más débiles, nos encontramos con Dios; esto nos abre a un dinamismo de esperanza. Pero es una esperanza activa, de lucha y de búsqueda del respeto a la dignidad humana, porque el ser humano siempre será un fin y no un medio.

Y desde esa situación de calamidad permanente de la mayoría de guatemaltecos, desde la crisis económica y social que se agudiza cada vez más debido a la falta de oportunidades, ya que las estrategias políticas y económicas no favorecen a los más necesitados; desde esa anémica situación social, es cuestión vital dejarse sensibilizar por el Dios que camina con su pueblo para experimentar esa esperanza activa.

En medio de la oscuridad hace falta esa luz de esperanza de que las cosas puedan ser de otra manera, es la resistencia por la vida, es la dinámica de la esperanza organizada, es el pensar en el otro, en el más necesitado; es dejar la indiferencia, es voltear a ver la realidad, es levantarse para ver como se hace presencia para ayudar, es una búsqueda incesante del reconocimiento de la dignidad de los invisibilizados, es repensar la sociedad guatemalteca de otra manera, es intentar dar una respuesta a los que sufren, a los que migran, a los que están muriendo, víctimas de la exclusión.

Es en definitiva una esperanza de que otra sociedad es posible, esperanza pujante y creativa, propositiva y luchadora que nace de la indignación de constatar el contraste vergonzoso entre la opulencia y la miseria. Hay esperanza también porque desde nuestras raíces mayas se está abriendo paso una nueva era que implica sumergirnos en la visión de que todo es sagrado en el universo y esto nos conduce a luchar por una real humanización de cada ser humano.

Este cambio de época nos reclama un despertar de la conciencia para luchar por la inclusión, por el reconocimiento de la diversidad cultural; nos recuerda que venimos de un solo tejido y, por lo tanto, es un llamado a la unidad y a la solidaridad. Este nuevo período maya nos viene a recordar que la alternativa de otra sociedad de respeto y de fraternidad es posible, en lugar de continuar con el mismo modelo de mundo que se está cayendo a pedazos.

La esperanza se mantiene porque tanto desde la perspectiva cristiana como desde la perspectiva maya hay un Dios que camina con su pueblo y lucha con su pueblo para transformar la historia, para humanizar la realidad.

*Profesor de Filosofía/Usac/Efpem

 

         
  moda   motor  
         

   

© Copyright 2011 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com