El país a los 100 días del covid-19

El 13 de marzo Guatemala cambió y lo sigue haciendo en la medida que el virus se ensaña y pone en jaque la economía.

Hace 100 días, el presidente Alejandro Giammattei interrumpía una actividad pública para recibir una llamada telefónica en la cual se le informaba que había un primer contagiado de covid-19 en Guatemala. Rompiendo todos los protocolos y transmitiendo una “espontánea” reacción, el mandatario daba el nombre del guatemalteco que, junto a su familia, había llegado de Italia y dado positivo al virus que, en aquel país, ya registraba centenares de fallecidos y miles de infectados.

Era el día 59 de su mandato, tras una lucha de 20 años por alcanzar la Presidencia. Ocho días antes, el 5 de marzo, el mandatario había declarado el estado de Calamidad en el país y, en la jornada anterior, había prohibido el ingreso de ciudadanos salvadoreños.

El virus es “una gripona”, dijo Giammattei tan solo unas horas después de anunciar el primer caso positivo, atrincherado en la Casa Presidencial y haciéndose acompañar del vicepresidente Guillermo Castillo y el ministro de Salud Hugo Monroy a su izquierda, y a su derecha de Óscar Barreneche, el representante para Guatemala de la Organización Mundial de la Salud.

“Váyanse a la playa”, recomendaba el gobernante, y acuñaba así una de sus frases que resonarían en el imaginario colectivo de los guatemaltecos por las siguientes semanas. Inundado de confianza, aseguraba que el país estaba preparado, había suficientes insumos en los hospitales y, solo de ser necesario, buscaría ayuda de “países donantes”.

Cien días más tarde, con un promedio de 500 contagios diarios y un acumulado que se acerca a los 12 mil casos, los hospitales públicos trabajando al límite y el personal médico diezmado, el país está sumido en una crisis sanitaria y económica que dista mucho del mensaje que transmitía el mandatario desde Casa Presidencial la tarde de aquel viernes.

Apenas 24 horas después del llamado a la calma y la invitación al paseo Giammattei suspendía las clases en todos los niveles educativos por 21 días, otra vez con un matiz de optimismo, al suponer que la enfermedad que había trastocado los sistemas sanitarios de Asia y Europa no se ensañaría con Guatemala. Suspendía, además, las procesiones. “Lo principal es detener la enfermedad y no poner en riesgo a las personas”, justificaba al anunciar las restricciones.

39

casos de covid-19 se confirmaron durante marzo.

El primer fallecido por el nuevo coronavirus fue el segundo caso confirmado, un hombre de 85 años que había viajado a España

El país registraba en menos de 72 horas un deceso por coronavirus y otros seis contagios, se cerraban las fronteras por completo y se suspendían actividades por 15 días en el sector público y privado con la expectativa, nuevamente esperanzadora, de que el virus se detendría.

Aparece “doña Chonita”, un personaje creado por el presidente Giammattei para ejemplificar al pequeño empresario que se vería afectado por la pandemia, a manera de matizar las restricciones.
“Pero si doña Chonita, aquí en la 6a. avenida, tiene una zapatería a la cual le llegan diez clientes al día, no tiene por qué cerrar; la puede abrir. El tema es cerrar los centros comerciales, los lugares en donde se atiborra de gente”, abundó.

Durante las siguientes dos semanas de marzo el país cambió. El 20 se suspendían los servicios esenciales y se establecía un cierre voluntario de la industria. El optimismo llegaba a su fin con el “toque de queda” de 16.00 a 4.00 de la madrugada. El país sumaba 19 casos de covid-19.

“Seremos de los países que más rápido saldrá”, decía un entusiasta Giammattei el 23 de marzo. Para el 29, anunciaba un fondo de emergencia de Q200 millones para ayudar con bonos de Q1 mil a 200 mil familias afectadas por el confinamiento, y el aporte de otros Q72 millones a cargo del Ministerio de Desarrollo Social con el fin de extender el beneficio a más personas.

 

Bitácora de la pandemia

14 Mar, 2020
Primer caso y primeras medidas

Primer caso y primeras medidas

  • Guatemala sigue con un solo caso de coronavirus. El presidente Alejandro Giammattei suspendió las actividades de más de cien personas, que incluye las procesiones de Semana Santa, así como las clases a todo nivel. “Lo principal es detener la enfermedad y no por en riesgo a las personas”, dijo Giammattei en un llamado a la nación. 
  • Las clases se suspenden durante 21 días, desde primaria hasta nivel universitario. El tiempo será repuesto más adelante para llegar a los 180 días mínimos de clases. 
15 Mar, 2020
Primera muerte por coronavirus

Primera muerte por coronavirus

  • El guatemalteco, de 85 años, viajó desde Madrid, España, a Guatemala junto a su hijo y dos nietos.viajó a Europa y al retornar al país estuvo en cuarentena; según autoridades, no presentaba síntomas.  
  • Salieron de Guatemala el 24 de febrero del 2020 y llegaron al siguiente día a Madrid. El 6 de marzo retornaron a nuestro país a las 17 horas. A su ingreso, el paciente no presentaba ningún síntoma y fue monitoreado en el Aeropuerto Internacional la Aurora, luego quedaron en cuarentena junto a su familia en San Pedro Sacatepéquez, Guatemala. 
16 Mar, 2020

Confirman seis casos de covid-19 y anuncian cierre de fronteras

  • Las medidas de prevención se extremaron para evitar la propagación del coronavirus, anunció el presidente Alejandro Giammattei. 
  • Dos de los casos nuevos fueron trasladados del aeropuerto La Aurora hasta el hospital de Villa Nueva. Dos de los nuevos contagios eran familiares de la persona que falleció el 15 de marzo. Los otros dos casos fueron confirmados en personas que se encontraban en cuarentena. 
17 Mar, 2020

Giammattei hace llamado a acatar restricciones

  • El presidente Alejandro Giammattei dio un mensaje a la nación donde habló sobre las restricciones y excepciones a la suspensión de actividades en el sector público y privado por 15 días para contener la expansión del covid-19. 
  • Dijo que las empresas podrán operar si aceptan el código sanitario cuyas reglas están en las páginas web del Gobierno y si se comprometen a trasladar a su personal con transporte privado. 
  • El subdirector del Inguat, Elmer Hernández, informó que tres mil turistas permanecen en Guatemala, en medio de la emergencia sanitaria por el nuevo coronavirus. 
20 Mar, 2020

Confirman 13 casos y anuncian suspensión voluntaria del sector industrial

  • El cierre voluntario estuvo vigente del 23 al 31 de marzo. 
  • La medida se exceptuó en empresas de alimentos, farmacéuticas, empaque, higiene y salud, agro, telecomunicaciones, transporte, veterinarias, combustibles, energía, bancos, instituciones financieras y cooperativas. 
21 Mar, 2020

Anuncia toque de queda y cuatro nuevos casos

  • El presidente Alejandro Giammattei anunció toque de queda. Entró en vigencia el domingo 22 de marzo, con el objetivo de que la población se resguardara en sus casas. La locomoción estuvo restringida de 16 horas a 4 horas del siguiente día. 
  • El mandatario aclaró que solo podían circular motoristas de farmacia, vehículos de emergencia y de restaurantes, para garantizar que la población estuviera abastecida con alimentos y medicamentos. 
  • Giammattei, además, informó de cuatro nuevos casos. Entre ellos se encontraba una niña de 3 años. En total había 17 contagios en el país.  
22 Mar, 2020

Primer día de toque de queda y se publica el Decreto 6-2020 que establece nuevas medidas para el estado de Calamidad

  • El Diario de Centroamérica, en una edición especial, publicó el Decreto Gubernativo 6-2020 que establecía las nuevas medidas a tomar en el estado de Calamidad decretado por el coronavirus. 
  • El Gobierno también nombró al Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) como el ente rector encargado de ejecutar todas las acciones necesarias para prevenir, contener y responder a los casos de covid-19 en el país. 
  • El número de casos sub a 19. 
24 Mar, 2020

Capturas de personas que violaron el toque de queda

  • Pese al llamado de no salir de casa mientras rige el toque de queda, autoridades reportaron más de mil 500 personas capturadas en dos días por restringir la disposición.  
  • El primer día de toque de queda, las autoridades reportaron la detención de 900 personas en todo el país. 
27 Mar, 2020

Guatemaltecos en el extranjero

  • El presidente Alejandro Giammattei dijo que había mil cien guatemaltecos varados en todo el mundo a causa del cierre del tráfico aéreo. También dijo que 700 connacionales habían logrado retornar. 
  • El mandatario también confirmó que el total de casos en Guatemala era de 32 

Carencias quedan al desnudo

Entre disputas en el Congreso y renuncias en el Ministerio de Salud, en este mes se identificó que muchos guatemaltecos deportados de Estados Unidos habían venido contagiados de covid-19 y esta pudo ser una de las razones por las que el virus se propagó en el país.

Comenzó abril con 46 personas infectadas, un paquete de leyes aprobado en el Congreso que, aunque prometía un alivio para la clase trabajadora con subsidios y dotación de alimentos para paliar la crisis que se avecinaba, también ofrecía a los empleadores acogerse a excepciones laborales que, entre otras cosas, permitían suspender contratos y renegociar las remuneraciones. El país entraba en una etapa de gran impacto económico mientras, despacio, el virus se esparcía.

“Seguimos con pocos casos, pero quiero pedirles un gran favor: muchísima gente como que se ha relajado, hemos visto sobresaturados los mercados o gente llegando a última hora a sus casas, pensando que es un juego, y no es un juego”, alertaba el 1 de abril el presidente Giammattei.

En el Congreso, el oficialismo se empecinaba en aprobar un préstamo de US$100 millones del Banco Interamericano de Desarrollo Social y, en medio de su discusión, no dio espacio para que la oposición razonara su voto, provocando un enfrentamiento verbal en el Hemiciclo. El crédito iba dirigido a fortalecer la red sanitaria.

El pulso político logró la aprobación del Decreto 15-2020, una ley que prohibía suspender servicios básicos a la población que no pudiera cumplir con sus pagos. El decreto, aunque fue vetado por el presidente Alejandro Giammattei por supuestas inconstitucionalidades, finalmente fue aprobado por el impulso de las bancadas de oposición.

El 8 de abril se anuncia que el uso de mascarilla es obligatorio a partir del 13, y las multas pueden ser hasta de Q125 mil por incumplir dicha disposición.

Desde el Ministerio de Salud se da a conocer que entre el 50% y 75% de los guatemaltecos que vienen deportados de EE. UU. están contagiados con el virus, declaraciones que dio en el Congreso la mañana del 14 de abril y que, por la tarde, en un video difundido en las redes sociales, reconocía una supuesta imprecisión. Sin embargo, dos días después, el 16 de abril, Guatemala anuncia que se suspenden los vuelos de guatemaltecos retornados de EE. UU. hasta que ese país no emita un documento donde certifique que no están contagiados.

Antes del 15 de abril se había ordenado un cordón sanitario en Patzún, Chimaltenango, donde se registró el primer caso declarado comunitario, y el 18 de abril se imponía otro cordón, esta vez en Ixcanal, una aldea de San Agustín Acasaguastlán, El Progreso.

Los contagios siguen creciendo modestamente y el Gobierno reduce el toque de queda, a partir de las 18 hasta las 4 del día siguiente, con el fin, justifica, de que las personas dispongan de más tiempo para regresar a sus casas y evitar aglomeraciones.

El 23 de abril las alertas se encienden. Hay 42 contagios, la cifra más alta desde el primer caso detectado. Giammattei advierte que de continuar la tendencia al alza analizará endurecer las medidas de confinamiento y hace un llamado a los mercados cantonales: los que atiendan más allá de las 13 horas serán cerrados.

El virus se establece y aparece otro fenómeno: las banderas blancas.

Decenas de personas salen a las calles con banderas blancas y otras se limitan a colgarlas afuera de sus hogares, todas con un mismo propósito: que los asistan porque los alimentos se acaban.
La mayoría de personas que ondean las banderas blancas se identifican como trabajadores de la economía informal, afectada porque las actividades se suspendieron y el dinamismo económico ya no existe. No hay empleo y muchas empresas también comienzan a suspender contratos laborales y a inscribir a sus empleados en el programa de apoyo que el Gobierno creó con el Crédito Hipotecario Nacional para entregar Q75 diarios a cada trabajador mientras dure la suspensión.

El presidente Giammattei, sin dar crédito a las necesidades que expresan las banderas blancas, califica como “acarreados” a los grupos que se han diseminado, principalmente, en la capital.
El 28 de abril vuelven a prorrogar el estado de Calamidad, mientras el mes cierra con 599 personas contagiadas con covid-19 con una sentencia poco alentadora del mandatario: lo peor vendrá en mayo.

El coronavirus viaja en avión

Guatemala tiene la tasa de infectados más baja de la región, según lo afirma el presidente Alejandro Giammattei en uno de sus mensajes diarios. Esto traslada, otra vez, una sensación de seguridad a una población que se prepara para una de las actividades sociales más importantes: el Día de la Madre.

El 2 de mayo había 37 casos confirmados por el Ministerio de Salud, se levanta el cordón sanitario en Patzún, Chimaltenango, mientras se instalaba el de Gualán, Zacapa.

Para la población este mes también traía un respiro: el Ejecutivo anunciaba un acuerdo con las empresas de telefonía, distribuidoras de energía eléctrica y agua potable para no suspender el servicio por incumplimiento de pago, algo que desde el Congreso algunas bancadas lo pedían.

Al final de la primera semana de mayo, ya se habían confirmado 730 casos de coronavirus y 79 pacientes recuperados, algo que destacaba el Gobierno y sugería que se debía al buen tratamiento y la capacidad del sistema de Salud que se había preparado para contener el avance del virus que, para ese entonces, ya había convertido a EE. UU. en el epicentro de la pandemia y había rebalsado la capacidad sanitaria de la potencia económica mundial.

Para la primera semana de mayo, ya se informaba der que unos cien guatemaltecos deportados vía aérea desde Estados Unidos habían dado positivo a covid-19. Aunque se anuncia una suspensión de vuelos de guatemaltecos retornados, esto no ocurrió y días después los vuelos siguieron llegando.

Casi tres millones de guatemaltecos viven en territorio estadounidense. Más de 5 mil se hallaban hasta abril bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Oficina de Resarcimiento de Refugiados (ORR) de EE. UU. De ellos, casi cuatro mil estaban detenidos por asuntos migratorios y más de mil eran menores. Este grupo era y fue, el grupo de más riesgo, porque mientras el Aeropuerto Internacional La Aurora estaba cerrado a los vuelos comerciales, cada semana llegaban aviones con connacionales expulsados.

“Eso de aliados con Estados Unidos no es cierto. Guatemala es aliado de los Estados Unidos, Estados Unidos no es aliado de Guatemala”, reclamó Giammattei durante un diálogo virtual con el académico Centro de Latinoamérica del Atlantic Council, con sede en Washington, decía el presidente Giammattei el 21 de mayo.

49

médicos tenían covid-19 hasta el 25 de mayo.

350 mil

vehículos circularon el domingo 10 de mayo, en plena escalada de casos, por el Día de la Madre.

Celebraciones

Dos días antes del 10 de mayo, se informó que Giammattei había sido sometido a dos pruebas de coronavirus, ambas negativas. La cifra de contagios llegaba a 967, solo faltaban 36 para romper la frontera de los mil.

Más de 350 mil vehículos circularon el Día de la Madre en la capital, según las estimaciones de la Policía Municipal de Tránsito. Aglomeraciones en restaurantes también fueron un denominador común. Guatemala comenzaba su ascenso en la curva de contagios en medio de la algarabía de la celebración, con un médico del hospital de Villa Nueva contagiado de covid-19 y un cordón sanitario impuesto en la aldea Monte Carmelo 2, en San Juan Sacatepéquez.

Los casos no eran “tantos”, decía Giammattei en su mensaje televisado ese domingo, afirmación no homologada con los 85 casos nuevos que anunciaba, la cifra más alta desde el 13 de marzo; se contaban también dos personas muertas y la cifra total era de 1 mil 85 casos.

La salud era más importante que la economía, decía Giammattei al tiempo que prohibía la circulación interdepartamental y advirtió con cerrar los mercados cantonales y sancionar a los centros comerciales que se hicieran pasar como plazas comerciales para abrir sus comercios.

Cuando los números no son exactos

El Ministerio de Salud, después de 80 días de pelear contra el coronavirus, ha fracasado en su intento de abastecerse de insumos médicos. Se atrasó en los pagos del personal de los hospitales temporales y las quejas se multiplican tan rápido como el número de contagios.

En junio, la curva finalmente comenzó a elevarse a un ritmo acelerado. Rebasó los 500 contagios diarios, y las muertes se cuentan en cifras de dos dígitos, mientras el sistema de salud sigue sin levantarse, con 118 médicos contagiados, 125 enfermeros, así como siete médicos fallecidos.

El epidemiólogo pediatra Edwin Asturias se hizo cargo de la Comisión Presidencial contra el Covid-19 (Coprecovid), como un ente consejero del Ministerio de Salud, aportando un poco de credibilidad a las medidas del Gobierno.

Pero las cifras de contagios y muertos producían también ecos en muchos sectores y la sombra de la duda comenzó a esparcirse hasta que, finalmente, el propio Departamento de Epidemiología reportó las inconsistencias.

En el reporte actualizado al 12 de junio, en cadena nacional, el entonces ministro de Salud, Hugo Monroy, informó que sumaban en total 351 fallecidos; sin embargo, en el reporte de Epidemiología, las víctimas mortales eran 371, una diferencia de 20 muertes por covid-19.

Las autoridades de Salud ya habían aceptado en una ocasión que había “falla técnica”, aunque se supone que estaba corregida.

Asturias salió al paso y reconoció que las cifras no reflejaban la realidad, que podría ser 10 veces más grave.

La capacidad de pruebas que puede procesar el Ministerio de Salud no alcanza las dos mil, cuando la recomendación es que se practiquen cada día cinco mil de estas.

En el Seguro Social tampoco tienen la capacidad de atención que demanda la población y, tanto en la red pública como en el Seguro Social, las imágenes cotidianas son de pacientes hacinados esperando una prueba.

Los médicos comienzan a escasear y los protocolos cambian: los pacientes leves ya no guardaran cuarentena en los hospitales, sino en sus residencias.

Un decreto abre la posibilidad de que el Ministerio de Salud pueda contratar a estudiantes de medicina del último año como médicos de emergencia.

49

médicos tenían covid-19 hasta el 25 de mayo.

118

médicos tienen covid-19, según confirmó el Ministerio de Salud.

617

la cifra más alta de contagios en un día, anunciada el 18 de junio.

Respiro económico

La economía, después de tres meses de letargo, no despega, y las restricciones, otra vez, son endurecidas por la Presidencia, restringiendo la circulación de vehículos según el número de matrícula y confinamiento total los domingos.

El Bono Familia, aporte de Q1 mil que el Gobierno distribuyó a través de los registros de consumos de energía eléctrica, alcanzó el millón de beneficiarios en su primera de tres entregas.

Un total de dos millones 523 mil 688 hogares se inscribieron al programa del gobierno Bono Familia, que tiene como objetivo apoyar a la población más afectada económicamente por las medidas de emergencia, derivadas de la pandemia del nuevo coronavirus.

En total, son Q6 mil millones de apoyo con los que cuenta el programa para beneficiar a 10 millones de personas, equivalente a dos millones de hogares, que podrán recibir Q1 mil mensuales por hasta tres meses.

Entretanto, la Superintendencia de Administración Tributaria ya confirmaba que en mayo la recaudación cayó 24%.

#100

La economía se contagió en las primeras semanas

Pese a que se autorizaron subsidios y bonos, la gasolina en empresas y hogares se empezó a agotar antes de los cien días.

En cien días, las actividades que son el motor de la economía han cambiado drásticamente y el impacto del coronavirus vino a generar un precedente que los guatemaltecos todavía están experimentando.

Las decisiones que se adoptaron desde marzo para evitar los contagios han alterado lo que, hasta ese mes, daban señales de un aparato productivo robusto.

A medida que pasaban las semanas, se cuantifican los estragos causados por la pandemia, no solo en términos de contagios y de vidas en Guatemala, sino también a la economía nacional.

De hecho, en la tercera entrega del Estudio Exploratorio del Comportamiento de los Guatemaltecos hacia el Coronavirus, se reveló que solo tres de cada 10 familias devengan el mismo ingreso que en marzo pasado, y esa merma se concentra, en su mayoría, entre el 25% y el 50% de sus ingresos regulares.

Primeras alertas

El 11 de febrero, casi un mes antes del primer caso de covid-19 confirmado en el país, se suspendieron los embarques con materias primas o bienes terminados que se importan desde la República Popular de China —la segunda economía mundial— por la vía marítima y aérea a Guatemala, y desde allí se registraba un presagio de lo que podría venir.

El 9 de marzo, en una reunión del Gabinete Económico en Casa Presidencial, el vicepresidente César Guillermo Castillo Reyes, aseguraba que “era evidente” que el covid-19 impactaría de manera negativa a la economía y a las finanzas.

Pero los efectos reales comenzaron a regir en la segunda quincena de marzo, con las disposiciones del presidente Alejandro Giammattei de suspender las actividades públicas y privadas, el servicio del transporte masivo urbano y extraurbano, las actividades educativas, la atención en los comercios, restaurantes, centros comerciales u otras actividades que concentran personas.

La implementación de un toque de queda, y la prohibición de aquellas actividades consideradas como no esenciales.

Uno de los golpes más duros fue la suspensión de actividades en el Aeropuerto Internacional La Aurora, y la prohibición del ingreso de personas de otros países, afectando a la industria del turismo con la cancelación de los viajes.

Una encuesta efectuada por Asíes, AsíEstrategias y la Cámara de Turismo de Guatemala (Camtur) del 5 al 11 de mayo del 2020, arrojaba que seis de cada 10 hoteles estaban cerrados para finales de marzo y ocho de cada 10 dijo que estaría cerrado a finales de abril. Ese pronóstico se cumplió, ya que en los datos recabados en mayo, se reporta que solo dos de cada 10 hoteles están abiertos. Y los pocos establecimientos de hospedaje que lograron operar, lo hicieron solo con alrededor de 5% a 10% de su capacidad y su planilla.

Pánico en las compras

En marzo también se prohibieron las actividades religiosas por Semana Santa, temporada en la cual existe un alto movimiento económico por el desplazamiento de personas por todo el país.
Por dos semanas, hubo un confinamiento estricto, que prácticamente paralizó todas las actividades.

La demanda de combustible se vino a pique y las ventas de combustibles cayeron un 40%, según la Asociación Guatemalteca de Expendedores de Gasolina (Ageg). La proyección fue que la venta bajó un millón de galones diarios en abril, por ese cierre.

El pánico invadió también a los consumidores quienes apresuradamente salieron a buscar a los centros de autoservicio y mercados el abastecimiento de alimentos frescos y procesados para almacenar.

En abril, el gasto de los hogares aumentó un 16%, comparado con el mismo mes de 2019, y las categorías que más crecieron fueron cloro (9%), leche condensada (37%) y atún (24%), según el último análisis la firma Kantar.

Mientras los representantes de la Cámara de Industria de Guatemala (CIG), mandaban mensajes de calma, asegurando un suficiente abastecimiento para cubrir la demanda.
Algunas medidas obligatorias se flexibilizaron por el primer mes. La SAT prorrogó los vencimientos de impuesto de marzo para abril; el IGSS, el Irtra y el Intecap acordaron diferir las cuotas para las empresas por un período de tres meses.

Y la Junta Monetaria, estableció que personas y empresas que pudieran demostrar que el coronavirus afectó sus ingresos, podrían renegociar préstamos y deudas con las entidades financieras.

Obligatorio cambio en la dieta
El confinamiento también obligó el cambio de dieta en los hogares guatemaltecos, y algunos productos de la canasta básica registraron incrementos.

El precio del quintal del frijol se incrementó 11% luego de las medidas restrictivas, que cobraron vigencia el pasado 16 de marzo. Se trata de uno de los productos alimenticios que aumentó su demanda.

Según la FAO, en los hogares del área rural se dejó de consumir frijol, y lo sustituyeron por hierbas y maíz, mientras en los poblados y áreas urbanas la dieta es frijol, huevos y arroz, que es lo más fácil de conseguir en el mercado.

Efecto en ventas

El 23 de marzo hubo una demanda inusual de dólares por la misma incertidumbre que llevó la divisa a cotizarse en Q8.15 por US$1, pero semanas después volvió a la tasa normal de Q7.70.

La falta de entradas en las empresas por la pérdida de ventas fue la principal consecuencia que reportan los empresarios por la emergencia del coronavirus, según encuesta del Cacif. El 45% de los empresarios reportó una caída de su facturación.

El sorpresivo toque de queda total del 15 al 18 de mayo por 72 horas —con una prolongación para el fin de semana siguiente— fue uno de los principales choques que afectó desde el productor agrícola hasta la gran industria.

El Banco de Guatemala (Banguat) oficializó que la producción ya no crecería lo esperado, y podría ubicarse en un -0.5%. Sin embargo, en junio el Banco Mundial pronosticó que la economía guatemalteca podría retroceder un 3% este año.

Y, como si no fuera suficiente, a los efectos del confinamiento hubo que sumar los estragos que hizo en siete departamentos la tormenta Amanda, y un cierre regional al transporte terrestre, por medidas unilaterales aplicadas por Costa Rica que originó pérdidas por Q53 millones semanales.

Por U. Gamarro, R. M. Bolaños, N. Gándara y P. Ozaeta

Crónica

Estudio de ProDatos muestra cómo está la situación del país ante el coronavirus

El director de ProDatos ofrece su perspectiva respecto del Estudio Exploratorio sobre las Actitudes de los Guatemaltecos hacia el Coronavirus, presentado por Prensa Libre en tres entregas especiales.

El director general y fundador de la empresa de ProDatos, S.A., Édgar Monzón, afirmó que el objetivo de levantar una encuesta sobre las actitudes de los guatemaltecos hacia el coronavirus es que esta sirva de herramienta para que los líderes nacionales tomen decisiones con base en información.

ProDatos es una firma que se dedica a la investigación de mercados. Tiene su sede en Guatemala y presencia en Centroamérica.  Por tercer mes consecutivo, la compañía hizo este estudio exploratorio, de cuyos principales hallazgos Monzón habló con Prensa Libre, entre estos que un tercio de la población guatemalteca se resiste a tomar las medidas de precaución necesarias para evitar contagiarse de covid-19.

También hablo del hecho de que la pandemia ha tenido efectos negativos en la mayoría de hogares guatemaltecos y que la aprobación de la ciudadanía en el área metropolitana hacia la forma como las autoridades han manejado la crisis disminuye poco a poco.

Monzón confía en que el monitoreo sea una herramienta útil para la toma de decisiones.

¿Cuáles son sus comentarios generales respecto de este tercer estudio sobre las actitudes de los guatemaltecos hacia el coronavirus?

El estudio ha sido un aporte valioso para ver cómo está interactuando la población con el coronavirus. Siento que entre la primera y segunda medición las personas que son muy sensibles a un riesgo rápidamente se incorporaron a establecer protocolos de cuidado. Luego, en mayo, el hecho de que la enfermedad hubiera avanzado hizo que una segunda ola de gente se involucrara con los protocolos, ya que prácticamente toda la gente estaba usando mascarilla. El estudio —en esa oportunidad— lo que dijo fue que más gente se estaba cuidando.

En el tercer estudio ocurrió algo interesante, la gente que se está cuidando no se ha incrementado, es la misma proporción, a pesar de que entre la segunda y tercera medición hay 10 veces más muertos y siete veces más infectados, lo cual nos lleva a la conclusión de que a la gente que no se está cuidando o esta siendo más flexible hay que hablarle de una manera diferente. Hay que involucrar a esa tercera parte que, hasta ahorita, las cifras dicen que no está siguiendo los protocolos de cuidado.

El otro punto importante es que la estrategia de comunicación hacia la gente de parte del Gobierno debería ser más puntual y agresiva en comunicar por qué nos tenemos que cuidar. Por lo mismo, esas cifras de la proporción de gente que no se cuida ya no se movieron y siguen en un 35%. El que no se estaba cuidando en la segunda encuesta tampoco lo hace ahora. Entonces hay que hablarles de una manera más directa y decirles por qué se tienen que cuidar.

¿Se puede determinar en qué grupo etario o socioeconómico está principalmente este 35% que no está tomando sus precauciones?

Las mujeres se cuidan más. Los jóvenes y los adultos mayores hombres son los que se están cuidando menos. Mientras ese 35% del nivel general baja hasta 20% en las edades más adultas, en los jóvenes llega casi al 50%; 44% de los jóvenes no se está cuidando tanto y el 42% entre los adultos jóvenes de 25 a 34 años.

¿Tiene que ver con el hecho de que desde un inicio se dijo que esta enfermedad afectaba más a los adultos mayores?

Sí. Los jóvenes se sienten más protegidos y seguros frente a esta enfermedad, pero yo creo que la parte importante es que… una cosa es que me vaya afectar en lo individual y otra cosa es que me convierta en un transmisor, que eso puede pasar.

¿Cuáles diría usted que son los hallazgos más relevantes de este tercer estudio?

En primer lugar, que un tercio de la población sigue sin cuidarse. Eso es muy importante, en este momento no puede permitirse eso. Segundo, económicamente esta situación ha afectado a una gran cantidad de hogares, 70% dicen estar teniendo menores ingresos, se tiene que pensar en esa situación también. Un tercer hallazgo importante es que el presidente —Alejandro Giammattei— todavía tiene la aprobación de la mayor parte de las personas, pero esa aprobación va en disminución; o sea, pronto va a suceder que más gente no estará de acuerdo con lo que se hace. Aunque la mayoría de las personas aprueba la gestión del presidente, es un indicador de que va bajando.

Y el cuarto aspecto es que la credibilidad de las cifras oficiales disminuyó de manera importante. Mientras la mitad de la gente sí creía en estas, hoy la mitad bajó al 40 o 42%. Hoy hay más personas que no creen en las cifras oficiales.

¿Qué nos ayuda a entender estas encuestas?

Algo muy importante es que atacar la enfermedad no solo es una cuestión que se debiera dar en los hospitales, sino que es una situación que tiene que ver con que las personas se cuiden. Entonces el monitoreo de estos nos permite ver en qué medida se está cuidando la gente y con qué fuerza tenemos que hablarle a la gente que no se está cuidando. También nos permite generar un complemento respecto del cuidado que se está teniendo a los hospitales.

¿También nos ayuda a entender el comportamiento de las personas y hacia dónde se deben dirigir las políticas?

De acuerdo. No se trata solo de decirle a la gente enciérrense en sus casas, porque existe una necesidad económica. La gente no sale porque simplemente quiere salir, lo hace porque tiene que buscar el sustento de su casa. Esto —el monitoreo— nos ayuda a entender que tenemos que hallar un balance entre el cuidado de la salud y la parte económica de los hogares.

¿Cuál es el objetivo de hacer este tipo de estudios?

Contribuir. Desde nuestro punto de vista, tenemos la responsabilidad social que es informar de lo que está pasando en la gente. También contribuir con los estrategas que están manejando esto. Poner nuestro grano de arena en el sentido de cómo se está actuando y cómo está pensando la gente en estos momentos, para que se generen estrategias que impacten, por ejemplo, a ese 35% que no se está cuidando, y tomar las acciones necesarias para meter a este grupo dentro de los que sí lo están haciendo.

No queremos influir en los tomadores de decisiones, sino presentarles cómo está la situación afuera, para que tomen decisiones en base a información.

Es importante que los líderes nacionales que dirigen todo este esfuerzo para manejar esta situación del coronavirus tomen esto como una entrega que quiere aportar, para que ellos vean cómo se está comportando la población ante toda esta situación y, pues, que puedan pensar en desarrollar estrategias.

El estudio se desarrolló en el área metropolitana. ¿Se puede con este proyectar al resto de la población?

No creo que estos datos se puedan proyectar al interior del país, porque siento que la dinámica de la gente del interior es diferente. La dinámica comercial es más exigente en el área metropolitana y las necesidades económicas son más dinámicas.

¿Habrá un cuarto estudio?

Espero que sí. Nuestra intención es hacer uno cada mes, para darle seguimiento a esto.

Más sobre el tema

Entrevista:  Sergio Morales

En imágenes

 

El medio tiempo más largo del futbol

El 16 de marzo se detuvo el deporte en el país. Ha sido una pausa interminable, como la que se vivió cuando la Fifa lo suspendió.

La suspensión del deporte parece haber puesto concreto a los balones de futbol, como lo hiciera el artista Juan Maurilio Mendoza, quien en su momento creó esculturas con clavos, hierros y otros objetos que hoy hasta parecieran una profecía de forma semejante a la del coronavirus.

Las butacas están vacías, hay un ambiente diferente algo desolador en el estadio Doroteo Guamuch Flores. Solo se escucha el murmullo de los jugadores y algunos gritos de indicaciones de los entrenadores.

El reloj marca las 18 horas, y suena el silbato del árbitro Wálter López para finalizar el Clásico 312 que ganó Comunicaciones por 3-0; el gol definitivo lo marcó el contención Jorge Aparicio. Ese 15 de marzo fue el último día en que rodó el balón en el césped del coloso de la zona 5.

En los camerinos había ambientes diferentes. Del lado blanco todo era alegría, se tomaban fotos y selfies. Mauricio Tapia, el entrenador argentino de Comunicaciones, estaba feliz, todo le salió a la perfección, pero había algo que le decía que partir de ese día todo sería diferente.

Había tomado la decisión de no concentrar a sus jugadores porque temía a ese virus que se escuchaba con más fuerza en Europa, pero que un día antes se anunciaba el primer caso en el país.
Ese domingo no hubo almuerzo de grupo ni pláticas y reuniones, hizo que sus futbolistas llegaran solos en sus carros; no podían compartir automóvil. Tenían que mantener la distancia necesaria.

Los jugadores salieron al campo con cierto miedo, pero con el transcurrir del cronómetro se habían olvidado del nuevo coronavirus.

“Nos vemos el martes, muchachos”, les dijo Tapia a sus jugadores, pero ese martes ya no llegó. La planificación para jugar la jornada 14 nunca se terminó. Mauricio Tapia, el entrenador argentino de Comunicaciones

Mientras que en el camerino rojo, no había bromas ni charlas, al contrario uno que otro cruce de palabras entre los futbolistas. Ese Clásico lo habían perdido “feo”, es de esas sensaciones que te dejan impotente en el campo.

No hubo palabras de despedida, además muchos de los futbolistas del argentino Sebastián Bini se presentarían el lunes 16 a la concentración de la Selección Nacional.
Sin embargo, al día siguiente llegarían al Manuel Felipe Carrera para recoger algunos implementos como pesas para trabajar en la casa.

Un año esperado

Por las determinaciones del Gobierno ese lunes 16 de marzo se cancelaron todas las actividades deportivas. La convocatoria para el trabajo de preparación de la Bicolor solo se quedó en un papel, porque al Centro de Alto Rendimiento (CAR) ya no se presentó nadie.

“El 2020 lo teníamos en mente, sabíamos que sería un año fundamental. Regresaremos con más ilusiones”Ricardo Jerez, portero de la Bicolor

Guatemala jugaría el clasificatorio a la Copa Oro —diez días después— y arrancaría el camino rumbo al Mundial de Qatar 2022 —septiembre—. “Todo se derrumbó”, dijo el entrenador Amarini Villatoro.

El estratega nacional tenía esa gana de revancha después de haber perdido el partido de preparación frente a Panamá —0-2—, porque quería demostrar que su proyecto es bueno y que cuenta con jugadores determinantes. Pero su peor enemigo no fue el rival en turno sino la pandemia.

Los conos, las camisolas, el hidratante, todo se quedó en la bodega, a la espera de una nueva señal. Villatoro continúa con su agenda, confía que pronto volverá a escuchar las risas y bromas de sus futbolistas. Lo cierto es que se vive una incertidumbre, porque todavía no se conoce ni cómo ni cuándo será el formato para la Copa Oro y Qatar 2022.

La pandemia ha sido aliada

Cada futbolista ha sufrido estos meses de distinta forma; para algunos fue alejarse de la banca que sentía que les estaba quitando la oportunidad de jugar; para otros ha significado que llegarán en las mismas condiciones que sus compañeros porque las lesiones los tenían alejados y el regreso está cerca.

Otros pudieron encontrar un equipo que les abriera las puertas y una ilusión de ser protagonistas. Cada uno lleva su cruz de distinta forma, lo cierto es que la mayoría extraña “el olor a campo, a gramilla”, ese que solo el que ha estado frente a la alfombra verde lo comprenderá.

Para los estrategas como Tapia todo sigue siendo una incógnita. “No creo que volvamos pronto”, decía en marzo. Ahora lo único que puede hacer es planificar la nueva temporada y encargarle a su preparador físico que visite a los futbolistas, para que el golpe cuando vuelva no sea tan duro y que se cuiden el peso y la condición física.

Con la mochila hecha

En mayo del 2019 José Manuel Contreras era suspendido por un analítico adverso. La sanción un año. Ese 16 de marzo era el día más esperado porque podía volver a entrenar con sus compañeros de Comunicaciones.

“Los entrenamientos se suspendieron hasta nuevo aviso”, le dijeron en un mensaje.

La mochila estaba preparada, tenía los tenis y zapatos de futbol, podría volver a tocar el balón con sus compañeros, esos amigos que estuvieron con él durante más de diez meses fuera del terreno de juego.

“Dios sabe por qué pasan las cosas”, decía tratando de animarse. En el calendario tenía apuntado el 16 de mayo como el día que estaba habilitado para jugar. Si el covid-19 no hubiese aparecido, ese día jugaría la semifinal de vuelta, pero el destino no quiso que eso pasara.José Manuel Contreras

El torneo lo cancelaron y mientras algunos futbolistas se organizaban con aparatos para poder trabajar en casa, él ya tenía un mini gimnasio para regresar listo al terreno de juego.

“Ya no soporto más esta espera”, dice un jugador. “No es lo mismo correr y hacer gimnasio, que estar en el campo”, asegura, mientras contempla un balón.

El cronómetro parece que no volverá a encenderse. El tiempo se detuvo ese día en el Doroteo Guamuch Flores y las condiciones sanitarias en el país no dan tregua para que los jugadores vuelvan al campo, ese lugar al que pertenecen, mientras los aficionados se consuelan escuchando día a día como se conforman los equipos para la próxima temporada.

Solo queda consolarse con el futbol europeo y añorar que se escuche de nuevo el himno nacional, con la mano pegada al pecho y que el pitazo inicial de por terminado el medio tiempo más largo del futbol.