La diabetes se ha expandido en el país en los últimos años

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Se calcula que más de 600 mil personas en Guatemala desconocen que viven con la enfermedad, la cual puede prevenirse en muchos casos.

Un estudio efectuado por científicos de varios países estableció que las personas con el gen SF11 tienen 25% más riesgo genético de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedad que ha crecido en Guatemala, donde el 9% de la población la padece a causa de factores prevenibles.

El estudio, en el que participaron más de 45 mil personas en el mundo, halló que los individuos actuales portan variantes genéticas que en algún momento les confirieron alguna ventaja evolutiva.

Según datos del informe mundial de la Federación Internacional de Diabetes (FID), del 2017, en Guatemala viven 753 mil personas con diabetes, y para el 2045 podrían llegar a 1 millón 777 mil. La FID calcula que a unas 637 mil personas no se les ha diagnosticado la enfermedad.

La edad de la población más afectada con diabetes tipo 2 está en un rango de 40 a 59 años, pero cada vez más se diagnostica entre los 30 y 35 años e, incluso, más jóvenes, explicó el diabetólogo Miguel Ángel Marín, director del Patronato de Pacientes Diabéticos de Guatemala.

La FID y la Organización Mundial de la Salud (OMS) creen que el 50 por ciento de los pacientes ignora que la padece. Cuando el padecimiento se manifiesta, significa que pasaron de ocho a 10 años de prediabetes, durante la cual el páncreas perdió un 40 por ciento de su funcionalidad, aseguró el nutriólogo y diabetólogo Vinicio Velásquez Monge.

El Ministerio de Salud calcula que 1 millón 120 mil de guatemaltecos tiene diabetes porque los registros oficiales no toman en cuenta a pacientes del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (Igss), clínicas privadas, quienes no se tratan y quienes desconocen que padecen ese mal.

Marín dice que el mayor problema son los diagnósticos tardíos, porque cuando se detecta, el paciente ya tiene complicaciones en el organismo, y en la mayoría de casos el tratamiento requiere medicamentos para controlar el padecimiento, así como mejorar sus hábitos alimenticios y practicar ejercicio.

Estilo de vida

A pesar del descubrimiento mencionado, a cargo de un equipo de científicos internacionales, no hay que olvidar que el principal factor de riesgo de diabetes es el inadecuado estilo de vida que incluye malos hábitos alimenticios y falta de actividad física.

Solo del 5% al 10% de los casos de diabetes son de origen genético; el resto se debe a obesidad, mala alimentación y sedentarismo, afirmó el médico Joaquín Barnoya, del Centro Integral para Prevención de Enfermedades Crónicas del Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá.

Según informe de cifras de morbilidad y mortalidad por enfermedades crónicas, del Sistema de Información Gerencial de Salud, del Ministerio de Salud, en el 2017 fallecieron 2 mil 60 personas a causa de diabetes en nosocomios y centros de salud nacionales.

Si no se toman medidas preventivas —mantener el peso adecuado, evitar el sedentarismo y adoptar una dieta saludable—, la diabetes será la séptima causa de defunción para el 2030 a nivel global, según previsiones de la OMS que se dieron a conocer en el 2016.

De acuerdo a datos de la OMS, el número de adultos que padece diabetes se ha cuadruplicado desde 1980 hasta unos 422 millones en el mundo en el 2014. Y probablemente la cifra se duplicará en los próximos 20 años.

La gravedad de esta afección se ve representada en el hecho de que en el 2012 los altos niveles de glucosa en sangre —hiperglucemia— fueron responsables de 3.7 millones de muertes en el mundo, de las que 1.5 millones fueron directamente causadas por la diabetes. De los 3.7 millones de fallecidos, 43 por ciento tenía menos de 70 años.

El incremento de casos de niños con diabetes se debe al sedentarismo y la mala alimentación. La diabetes tipo 2 es la segunda dolencia crónica en los menores después de la leucemia, afirmó la endocrinóloga pediatra Mayra Serrano.

Cambios necesarios

Para prevenir la diabetes se aconseja mantener un peso saludable, consumir una dieta en la cual predominen los vegetales y frutas, harinas integrales, grasas saludables y limitados azúcares refinados. Además, se sugiere actividad física de entre 30 y 45 minutos cada día.

También se debe aprender a manejar el estrés, porque está demostrado que este incrementa el riesgo de padecer la enfermedad debido a que altera el cortisol, el cual activa la ansiedad por comer.

A partir de los 18 años de edad, hay que revisar anualmente los niveles de glucosa en la sangre, así como respetar los horarios de alimentación y alejarse de la comida chatarra.

Sintomatología

La enfermedad se caracteriza por presentar tres síntomas: polidipsia (mucha sed), polifagia (mucha hambre) y poliuria (orinar constantemente), principalmente en las noches y madrugadas.

Cómo se origina

La diabetes se desencadena cuando el páncreas no produce suficiente insulina —hormona que regula el nivel de azúcar en la sangre y que aporta la energía necesaria para vivir—, o cuando el organismo no puede utilizar con eficacia la que produce.

Diferencias

  • Las personas con diabetes tipo 1 generalmente no producen insulina, por lo que necesitan inyecciones de esta sustancia para sobrevivir. Se desconocen las causas que la producen y no es prevenible.
  • Quienes padecen diabetes tipo 2, que representan el 90 por ciento de los casos, generan cantidad insuficiente de insulina o no la pueden utilizar de manera apropiada. Por tanto, tienen altos niveles de glucosa en el cuerpo (hiperglucemia).
  • Por lo general, tienen sobrepeso y son sedentarias, dos circunstancias que aumentan sus necesidades de insulina. Con el tiempo, la hiperglucemia puede poner en peligro a todos los órganos principales y desencadenar ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, neuropatías, insuficiencia renal, ceguera, impotencia e infecciones que pueden necesitar amputación, de acuerdo con los expertos. Las consecuencias no solo son físicas, ya que propician una mala calidad de vida.

Sus complicaciones conllevan importantes pérdidas económicas para quienes la padecen y sus familias, así como para los sistemas de salud y las economías de los países.

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