Don Chebo

Spread the love

Molina refiere que este personaje existió en la realidad. Se llamaba Eusebio Ibarra, quien vivió en Quetzaltenango, y era un comerciante con poder adquisitivo alto, y que representa a la ingenuidad.

“Un día Don Chebo se despidió de su esposa, Maruca, y se fue a vender su hermoso caballo. Por el camino se encontró con un hombre que llevaba una vaca, entonces hicieron el cambio. Después, la vaca fue cambiada por una cabra, esta por un cerdo, este por un chompipe, este por una gallina y esta por una canasta de manzanas podridas. Don Chebo regresó a su casa y contó todo lo sucedido a su mujer, quien lejos de enfadarse, celebraba todo lo que decía su marido, porque a falta de dientes, estas manzanas sí las podía comer. Los compradres que vieron todo lo sucedido con asombro le regalaron 500 pesos a la pareja ‘por ver que los dos eran chebos’”.

“Lara recopilaba cuentos y leyendas con toda su esencia, con las muletillas del lenguaje popular. Él le dio visibilidad a algo que estaba oculto”, refiere Érick Fernando García, encargado del Área de Oralidad y literatura tradicional del Cefol. “Tenía una habilidad magnífica de redactar y relacionar personajes para que tuviera sentido y lógica, en una lectura entretenida”, añade.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *