El Cadejo

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Es el espíritu que cuida el paso tambaleante de los borrachos. Guardián de los hijos de Baco, “es un animal en forma de perro negro, lanudo, con casquitos de cabra y ojos de fuego. Su tarea es perseguir y cuidar que no les pase nada a los ‘bolos’ que se quedan tirados en las calles. Sigue a los que están en peligro y los deja cuando este ya ha pasado”.

Pero si bien El Cadejo es un espíritu protector, debe tenerse cuidado con él, ya que al beber demasiado y con frecuencia, “lo puede ‘trabar’, pues si se lo encuentra a uno tirado y le lame la boca, ya lo ‘jodió’ para siempre, pues entonces uno jamás se compone.

El Cadejo acostumbra seguir por nueve días al hombre que le ha lamido la boca y no lo deja en paz. No es un espíritu perjudicial. No ataca, sino solo en casos extremos, por lo que no es motivo de mucho pánico encontrarse con él. Hay plegarias específicas para atraer la gracia protectora de El Cadejo. No es una práctica mágica usual que proteja contra los efectos de este perro negro, lanudo y misterioso.

“Cuando el Cadejo sale a asustar a los borrachos en las calles empedradas de Antigua Guatemala, se oyen sonar en las piedras sus pezuñas de cabra”. También se afirmaba que les daba facilidades para continuar bebiendo. Si lo hacían de forma exagerada, los borrachos se morían, “entonces ese espíritu maligno (El Cadejo), o sea, el propio diablo, se ganaba su alma”. En Petén aparece como cadejo blanco, que cuida a las mujeres. Por esa zona El Cadejo “es un chucho blanco, lanudo y grande, que acompaña a las mujeres cuando van a acarrear agua”.

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