La Mariposa de Oro

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Sucedió por Candelaria. La casa de mi abuelita es muy grande y muy vieja. El patio está sembrado de árboles y hay una gran pila en medio.

Una noche, mi prima Carolina y yo estábamos sentados cerca de la pila, cuando se apareció del fondo una mujer que pasó de allí al corredor de enfrente; parecía que iba en el aire; iba vestida de blanco con la cara muy pálida y el pelo negro que le caía por la espalda.

Mi abuelita dijo que desde que se había muerto el abuelo esa mujer molestaba todas la noches. Pero a mi prima, Carolina, le pasó lo peor con ese espanto. Un 7 de diciembre estábamos quemando al diablo y habíamos hecho un gran fogarón, cuando después que Carolina entró en la casa oímos un grito.

Entré corriendo y la vi tirada en la grama y vi una mariposa dorada, tan dorada como el oro, que se elevaba al cielo. Carolina nos contó que cuando ella trataba de saltar un charco, la mujer vestida de blanco le dio la mano y ella se asustó y gritó. Se encomendó a Jesús de Candelaria y vio a la mujer convertirse en mariposa. La mano que le tocó, le quedó para siempre delgada”.

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