Arévalo, Totonicapán

Spread the love

El caso de Iván Arévalo, en Totonicapán, es diferente. El todavía congresista no fue reelecto en las recién pasadas elecciones. Buscaba por séptima ocasión ser diputado por este departamento, esta vez con el partido Podemos.

Arévalo fue electo diputado con el FRG en 1995, 1999, 2003 y 2007. Luego logró dos gestiones más con el Partido Patriota (PP), en 2011 y 2015.

En la actualidad es jefe de bloque de Movimiento Reformador (MR) y mantenía un amplio poder en el departamento, a pesar de los cuestionamientos de que fue objeto durante años por supuestos manejos clientelares de recursos públicos para obtener el respaldo de vecinos.

En el 2001, cuando dejó la curul para dirigir el Fondo de Inversión Social, un grupo de pobladores quemó su casa, en la cabecera de Totonicapán, donde también funcionaba la sede departamental del FIS.

Pese a ello mantuvo poder en el departamento, gracias a su influencia en diferentes alcaldías, hasta su derrota en los últimos comicios.

Su hermano Édgar Leonel Arévalo Barrios fue alcalde de la cabecera de Totonicapán entre 1999 y 2003, además de diputado distrital por el departamento entre 2003 y 2015.

Para Rosa García, abogada y exintegrante de la junta directiva de 48 Cantones de Totonicapán, una de las razones del dominio de los Arévalo durante tantos años fue su alianza con alcaldías claves del departamento y a veces también con alcaldías comunitarias.

“Fue importante su dominio también de la alcaldía de la cabecera con Bernardo Chavaloc —alcalde entre 2003 y 2015—” señaló García.

Según la abogada, Durante muchos años ese control le permitió a Arévalo canalizar recursos para potenciar su imagen política.

“Regalaban block, animales de granja, láminas. Hubo un año que hasta regalaron perrajes y huipiles, jugando hasta con la identidad de las mujeres indígenas. Ellos siempre han mantenido ese poder grande. Fue hasta la derrota en la alcaldía de la cabecera, en 2015, cuando ya se visibilizó la pérdida de cierto poder”, destacó García.

El doctor Ochoa, investigador sobre redes clientelares y poder local, explica que “el Estado está penetrado por redes clientelares, las municipalidades funcionan muchas veces como los ramales que mueven el aparato”.

“El cacique —para continuar en el poder— debe tener el apoyo de los alcaldes cruciales en un departamento. Estos son los principales intermediarios políticos”, señala Ochoa.

En cuanto a los Arévalo, apunta el analista, “pareciera que perdieron la confianza del electorado para mantener la misma lógica clientelar”.

“Lo que se ve, se cree. Era uno de los lemas de los Arévalo en Totonicapán. Promocionaban cada obra como si fuera algo proveniente de ellos. Aunque creo que perdieron fuerza, siguen presentes, y otros candidatos han retomado sus prácticas”, comenta la abogada García.

Otros factores que la jurista considera desgastantes para estas figuras políticas son la masacre de la cumbre de Alaska, el asesinato de seis campesinos durante una protesta en el 2012, mientras los Arévalo eran parte del partido oficial, y la petición de renuncia a los cuatro diputados de Totonicapán de parte de los alcaldes comunitarios de los 48 Cantones. en 2017.

Ochoa y García coinciden en que, además, el voto cruzado marcó en buena medida las elecciones en Totonicapán, ya que la candidata Thelma Cabrera, del Movimiento para la Liberación de los Pueblos, fue la más votada en el departamento, mientras que las diputaciones se dividieron entre la UNE, Vamos, Bien y Todos, y las alcaldías entre cinco partidos políticos, según los resultados preliminares.

Se intentó contactar al diputado Arévalo para que expusiera su opinión, pero no fue posible comunicarse con él.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *